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jueves, 23 de mayo de 2019

Eloy Tizón


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                                ABISMOS DE LA FICCIÓN

  
       No cabría mejor definición para un libro, Herido leve (2019), que bien podría subtitularse, “autobiografía intelectual”, un volumen que Eloy Tizón (Madrid, 1964), traza desde su inagotable amor a la literatura. Una vez que tenemos este voluminoso texto en nuestras manos nos asaltan cuestiones del tipo, ¿cómo lee un escritor? ¿en qué aspectos se fija? ¿a qué abismos se asoma? ¿de qué manera las ficciones atrapan y modifican nuestra mirada? Estas preguntas, y muchas otras, que comparecen ante este ensayo literario, articulado en torno a ocho constelaciones temáticas, en las que narradores clásicos y posmodernos, consagrados y malditos, creadores y libros dialogan entre sí, y se complementan, discuten o colisionan. Toda una serie de retratos de escritores y sus fantasmas, teorías y controversias, mitos y curiosidades desfilan por estas páginas que constituyen un festín literario para exquisitos, un libro de libros, que recoge treinta años de memoria lectora, y configura una gran mapa para orientarnos, o tal vez para perdernos, en la visión de unos clásicos que el madrileño ha ido descubriendo con su voracidad lectora con el paso de los años.
       Una vez abrimos el libro, sospechamos, ¿para qué escribe un escritor sobre lo que lee? Para prolongar todas las sensaciones percibidas a lo largo del proceso de lectura, íntima y personal, o incluso para ofrecer y, de alguna manera, dejar constancia por escrito o dar algo más de luz a ese proceso lector, aunque sin duda alguna para que como él sostiene, haya más heridos, aunque leves, que participen de su propia experiencia. La madrileña, Páginas de Espuma, con la edición de este volumen, nos asegura gran parte de estas afirmaciones. Una vez revisados los antiguos archivos de un disco duro antiguo, Eloy Tizón, en virtud de su propensión a no permanecer ocioso mucho tiempo, curioseó en carpetas que contenían una cantidad considerable de reseñas y artículos literarios realizados mucho tiempo atrás, sobre todo en Revista de Libros y otros medios como El Sol y El País. Fue entonces cuando, revisó textos, corrigió páginas, desechó otras, y lo más curioso tras numerosos pasos previos: consiguió descodificar antiguos programas de ordenador para leerlos, incluso reunió los numerosos recortes de prensa y con una valiosísima ayuda de Cris Montes, digitalizarlos para ordenar finalmente lo que se convierte en un regalo luminoso para el lector porque a la luz que puedan dar los libros comentados, el apasionado Tizón añade el detalle reflexivo de alguien quien busca la pincelada precisa en sus exposiciones sobre libros y autores.

Tres décadas de lectura
       Las tres décadas transcurridas por esta amplia muestra de colaboraciones ofrece la atenta mirada de un pasado, y ahora pese a la perspectiva del tiempo, reunidas en un orden que el autor establece tienen un sentido completo, una estructura lógica. Eloy Tizón propone ocho bloques en un orden personal, argumentado los títulos sobre los que se habla, y se especifican con el criterio de un escritor que aprecia el esfuerzo, el riesgo, el ingenio y la sencillez a la hora de acercarse a autores y a sus textos. En un extenso “Prefacio” explica los aspectos técnicos que demuestran el porqué del acierto de esta singular obra y la riqueza de un texto, en su conjunto, además de la calidad de la mayoría de ellos. El primer bloque, “Intuiciones tempranas” reúne primeras lecturas de Juan Eduardo Zúñiga, hoy centenario y cuentista imprescindible, Djuna Barnes, Felisberto Hernández, John Cheever, Clarice Lispector, Franz Kafka, Juan Carlos Onetti, Vladimir Nabokov o Julio Cortázar, casi todos, como afirma el autor, desde el principio fruto del asombro, autores de aquel libro que, dosificando sus capítulos, devoraría a lo largo de un verano.
       Una amplia muestra de la lectura como arte recoge, “Bárbaros sofisticados”, y se incluye en este curioso catálogo a David Lodge, Gustave Flaubert, Marcel Schwob, Luis Gonzalo Díez, Henry Muger, Alice B. Toklas, Wyndham Lewis, el trío Thomas Mann, Dino Buzzati y Samuel Beckett, Stanislaw I. Witkiewicz, Mário Cláudio, John Beger, Daniel Gil, Murasaki Shikibu, Yukio Mishima, Kazuo Ishiguro o Alfred Döblin, autores cuyo magnetismo queda patente porque en casi todos ellos descubrimos ese sabor de algo común y una luz eterna que incita a sentir mientras percibes aquello que Tizón interpretó, y en estas páginas se muestra la huella de su fascinación, y se convierte, sin duda, en una auténtica autobiografía intelectual. Los apartados se construyen con “Lámparas rusas” que inevitablemente evocan a Chejov, Tolstói, Tsvietáieva y Bitov entre otros; en otro hermoso título como “Tiempo esmeralda” se reúne a Canetti, Ozick, Mediano, Wolf, Gordimer, Ford o Bellow para llegar a un destino que recoge “Todas direcciones” y encontramos el más nutrido grupo de clásicos de una reciente modernidad, Hawkes, Sterne, Rimbaud, Foster, Dinesen, Theroeux, Le Clezio, Sebald y Nooteboom entre otras fantasías animadas, como titula, Tizón a autores de ayer y hoy. Los “Equívocos fatales” se refieren a Poe, Twain, Chesterton, Perutz, Dürrenmatt Sciascia, Busi, Murakami y Capote entre otros, y la nómina nacional, “Mentir en nuestro idioma” incluye a Cervantes, Sánchez-Silva, Martín Gaite, Monterroso, Magrinyá, Sáez de Ibarra, Menéndez Salmón y Neuman y uns final y espléndida, “Metamorfosis del cuento”.
       Un auténtico recuento de lecturas o vademécum de aquellos autores que deberían formar nuestra educación literaria, lecturas por las que, bajo el cuidado de Eloy Tizón, no pasan los años y se convierte en esa luz que nadie puede apagar, casi esas técnicas de iluminación con que nos deleitaba años después, la muestra hoy, ese Herido leve, que de alguna manera subsana buena parte del confuso panorama de recomendaciones literarias que se asoman a nuestras mesas de novedades. Un libro que, con el autor, celebramos con una modulada y precisa dicción que nos lleva a sentirnos, como él, profundamente heridos.
       Eloy Tizón se considera muy feliz con Herido leve, muestra su alegría en cada una de las páginas de este inagotable amor a la literatura. En el pulso narrativo del libro subsiste el mismo vértigo que autor pone en su obra de ficción, cuentos y novelas; según declara, los géneros no importan, en el fondo es literatura que habla de literatura. El autor se ha exigido un criterio de calidad para reunir sus textos, indultando aquellos que se sostienen pese al paso del tiempo, y en los que se reconocía, descartando otros que respondían a intereses más circunstanciales, y que publicados en el conjunto no iban a resistir la criba del tiempo. Tizón señala un doble trabajo para organizar este libro: por un lado, reescribiendo los textos hasta considerarlos satisfactorios, encajándolos en una estructura coherente que evitase la aglomeración informe. Un segundo proceso le llevó a realizar muchas pruebas, desplazando las piezas de un capítulo a otro, hasta que han ido encajando en el lugar adecuado.







Eloy Tizón, Herido leve. Treinta años de memoria lectora; Madrid, Páginas de Espuma, 2019.


miércoles, 22 de mayo de 2019

M. Ángeles Pérez


Hoy invito a…

Amaneceres


Penitencia

   
     Una vez pasada la Semana Santa, realizadas las penitencias oportunas, estrenado el traje comprado para la ocasión y digeridas las torrijas calentitas de la abuela, recuerdo los cambios tan abismales que han dado los tiempos en la celebración de esta cristiana fiesta. El Viernes Santo no se podían tocar las campanas y se convocaba a los fieles por medio de carracas que los monaguillos hacían sonar por las calles, las salas de fiesta, los circos y los teatros eran cerrados estrictamente en señal de luto y de duelo. Esperábamos ansiosos la celebración de la Vigilia Pascual para poder cantar, bailar, salir a la calle y comernos la famosa mona en el esperado domingo de las meriendas.
       Hoy casi todo ha cambiado, pero está claro que cada uno seguimos cumpliendo nuestra íntima y particular penitencia, esa que la vida nos ha puesto en el camino, como una mochila viajera cargada de dudosos y desconocidos vericuetos.

martes, 21 de mayo de 2019

A través de las Españas


    EN EL Nº 185 de la revista NATIONAL GEOGRAPHIC, mayo 2019, aparece esta reseña de este apasionante libro: Auguste Meylan, A TRAVÉS DE LAS ESPAÑAS, La España de 1873 y 1874. Ed. Trialdi, 2019, firmado por Jesus Villanueva. Historiador.


lunes, 20 de mayo de 2019

domingo, 19 de mayo de 2019

Elvira Sastre


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EL AMOR Y LA VIDA 


                     
       Seamos capaces de admitir, por una vez, que existe una literatura que se puede escribir de una manera distinta, pero que se aleja de un canon donde la crítica entiende que deba establecerse un debate con los libros que se reseñan, y sin embargo convierte el producto en otra forma de entretenimiento, y con toda seguridad en un escenario injusto para el libro, y/o en una incomodidad para el reseñista. Un reto que plantea otras posibilidades, deja exento de culpas al texto tratado, aunque el problema de Días sin ti es que ha obtenido el Premio Biblioteca Breve 2019, y su planteamiento crítico resulta contextual, siempre que creamos que un premio es un aval que determina, pero sin duda alguna no lo es. Esta premisa concreta el espacio donde moverse, tanto para el lector como para el crítico, y un problema soslayable para el resto. El hecho de que Elvira Sastre (Segovia, 1992) haya conquistado, como poeta, el favor de miles de lectores en las redes sociales que, de manera previsible y con toda seguridad, la seguirán fielmente en su salto a la narrativa, asegura ventas, y no resulta descabellada la idea de asociar una ópera prima con tan prestigioso galardón para que cale en un amplio sector del público lector.
       La estructura de Días sin ti se sustenta en la alternancia de las experiencias vitales de dos personajes, en dos épocas muy distintas: Gael es escultor, un joven que pretende abrirse camino en el mundo artístico actual, y vive un atormentado amor con la carismática modelo que inspirará buena parte de su obra. En su relación abundan, en exceso, las escenas eróticas con Marta, y sobran numerosos estereotipos de lugares comunes, de puerilidades y de expresiones triviales, con caídas continuas en un ingenuo y melifluo sentido de frases lapidarias sobre el sentido de la vida. Cuando la relación se fragmenta, Gael recordará las enseñanzas de Dora, entonces el lector se sumerge, a través de las palabras de la abuela a su nieto, en la descripción de unos años en los que otra perspectiva de futuro parecía posible, y se explicita en esa época feliz que Dora vive junto con su único y gran amor que, termina trágicamente con el asesinato del abuelo de Gael. La guerra y el régimen franquista posterior acaban con el sueño republicano, y Dora buscará sentido a su dolor en Cuba, la tierra de su amado, donde recuperará su objetivo vital, su vocación de maestra, y en definitiva su esperanza. Gael disfruta de la profesión que ha elegido en libertad aunque sufre el desgarro de ser abandonado por su pareja. Sastre une las líneas vitales de ambos protagonistas que hilvana a través de lazos sutiles, y en una enseñanza de vida transmitida sobre todo por el carisma de Dora, y el profundo respeto que siente el nieto por su memoria. El recuerdo de los momentos felices genera una fuerza y un poder que por la sutileza y delicada precisión de la autora se transmiten a través del tiempo, incluso más allá de la muerte. 
       El vínculo emocional de Gael descrito es intenso e imperecedero, en ocasiones edulcorado cuando se rememora, y se intercala su propia historia con la de su abuela y se traduce en una auténtica catarsis revulsiva final. Las palabras de Dora, o las reflexiones de Gael, el latido de la vivencia en ambos, se evoca a través de frases que quieren conmover al lector con una prosa de elevado lenguaje poético, con expresiones naturales cuya desnudez se aleja de la profundidad de sus planteamientos, que solo intentan emocionar, o quieren curar las heridas de un pasado.
                 





DÍAS SIN TI
Elvira Sastre
Premio Biblioteca Breve 2019
Barcelona, Seix-Barral, 2019; 364 pp.

sábado, 18 de mayo de 2019

Efemérides literarias, mayo



EFEMÉRIDES LITERARIAS/ CENTENARIOS DE 2019


   06 de mayo de 1919, muere L. Frank Baum, escritor estadounidense.
     24 de mayo de 1919, muere Amado Nervo, escritor mexicano.
    31 de mayo de 1819, nace Walt Whitman, poeta estadounidense.