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jueves, 25 de noviembre de 2021

Vindictas

           Feminismo narrativo latinoamericano

            Vindictas, o cuentistas latinoamericanas            

     


      Rosario Ferre                                

      

       El boom latinoamericano que recorrió el mundo y, de alguna manera, revitalizó las letras americanas no incluyó en su canon literario, en un imperdonable olvido, a escritoras que también habían publicado y gozaban de un prestigio literario con el que hubieran podido completar la nómina femenina o feminista de generaciones posteriores. Un libro como, Vindictas, publicado muchos años después, amplía el panorama del género cuento, y pone de actualidad temas y vivencias humanas que interesaron a escritores que a lo largo de estos años nos han legado una bibliografía profesional y académica que ahora completa esa visión de un boom sobre el cual se sustentaría la producción narrativa de posteriores generaciones a lo largo de la segunda mitad del siglo XX, y sigue su curso a lo largo del XXI.

       El estadounidense Harold Bloom cuestionó en su polémico libro El canon occidental (1995) el concepto “canon” como la voluntad de seleccionar en un corpus limitado a los mejores escritores y relegar a los incompetentes. Sostiene el crítico que responde a un criterio restrictivo, un repertorio limitado, abarcable, y otros aseguran que el criterio para escoger estas obras se concreta en la excelencia estética, un aspecto subjetivo que dos lectores apreciarán de manera diferente, pero quienes se limiten a consumir los textos establecidos pierden la oportunidad de conocer otros de mayor aceptación, o de más nivel intelectual y emocional. Tal vez por este, y no otro motivo, Socorro Venegas, con el apoyo de la Universidad Nacional Autónoma de México y Juan Casamayor desde su propia editorial, Páginas de Espuma, seleccionan, editan y anotan una antología de cuentos de escritoras latinoamericanas del siglo XX cuyos nombres fueron silenciados, o con toda evidencia ocultados, y hoy conforman ese otro canon de la literatura hispanoamericana.  

       El volumen, Vindictas (2021, 2ª) reúne a veinte autoras y rescata un auténtico “mapa secreto” de la narrativa breve latinoamericana, el inventario de una amplia nómina de escritoras que no tuvieron las mismas oportunidades en el panorama narrativo de su momento frente a ese concepto editorial machista que se desarrolló a lo largo de los años 30, 50 y 60, un fenómeno que se repetía en todo el continente americano y en la España franquista, aunque ambos editores dejan constancia que no se trata de las veinte mejores narradoras de cada país, o veinte voces exclusivas, sino de cuestionar a lo largo de décadas, ¿si hemos leído los mejores cuentos latinoamericanos?, y ¿si conocemos a sus autoras y su obra? El volumen apela a la curiosidad lectora para conocer la mirada de esa otra mitad del mundo que no está representada en la mayoría de las colecciones de cuentos, y conviene dejar bien claro que esta no es una antología en el sentido tradicional; Vindictas, se convierte en una acepción muy generosa, reivindica en sus distintas acepciones, “venganza”, “resguarda” y “protege”, y desde esa misma generosidad las autoras ofrecen entrar en sus textos, husmear en los estantes de las bibliotecas, y piden a los libreros su mediación para volver a poner en manos de los lectores libros que siempre debían haber estado ahí. Como toda antología, Vindictas, plantea una perspectiva social-política que, en este caso, supone ponerle nombre a la desmemoria del patriarcado, a recuperar las voces de unas escritoras que han sido condenadas a vivir en el olvido, y ese olvido, según Juan Casamayor, en un lúcido prólogo, «Para olvidar tiene que haber una voluntad de querer recordar. Y aquí no se ha querido recordar. Estamos frente a la invisibilidad. Estamos sin memoria»; tal vez, por eso, omisión y desmemoria, son los conceptos más adecuados para explicar la ausencia de estas mujeres en el canon literario. Un libro de relatos donde la sangre, la violencia y la soledad son hilos conductores de tramas increíblemente audaces, estética y corporalmente. Hay que hablar de cuerpo si se trata de la escritura de mujeres en cualquier caso, pero sobre todo cuando se recuperan voces aplastadas por las políticas opresivas contra la mujer. 

 

                 Marvel Moreno
 

       Entre otros muchos aciertos, las narradoras de esta antología convierten sus historias en un auténtico artificio lingüístico que implica esa prescripción social femenina prevista en un matrimonio donde deben soportarlo todo, aunque en muchos de estos cuentos descubrimos personajes femeninos con un mundo interior asombroso y peculiar, mientras viven a expensas de su esposo o del amo, y su consciencia les lleva al experimento del placer y del deseo puesto que en estas historias no hay un reconocimiento de la sexualidad de la mujer, se muestran como cuerpos silenciados, despojados de cualquier apetito sexual, y ante un proceso de cosificación femenina por parte del hombre, aunque iremos descubriendo que la magia y el arte literario de sus autoras va mucho más allá de una sensualidad frustrada, léase “Cuando las mujeres quieren a los hombres”, de Rosario Ferré, “Barlovento”, de Marvel Moreno, o “Guayacán de marzo”, de Bertalicia Peralta; la prostitución, el destino que deben cumplir la mujeres de una familia, o esa lucha individual que llevará a cabo una protagonista sin medios y en un absoluto secreto. Escasean los personajes masculinos, y cuando aparecen empujan a las mujeres a decidir; otros temas: la maternidad, el mundo infantil o adolescente, la muerte que aparece de modo central, o tangencial, “Nadie llama de la selva”, de Mirta Yánez con una carga simbólica de absoluto poder, la austeridad y economía del lenguaje en el mundo de la vejez en “Jacinta Piedra”, de Mercedes Durand, o la brevedad elíptica de “Desaparecida”, de Ivonne Recinos, y “Locura”, de María Luisa Elio. 

       Según Jorge Volpi, “convendría releer nuestro pasado para reivindicar autoras y textos que ya nunca deberíamos olvidar”.     

      

          Venegas y Casamayor reivindican la posibilidad de ampliar el panorama narrativo breve con las voces de estas autoras y la necesidad de poner de manifiesto la invisibilización de las mujeres como un hecho histórico que forma parte ya del pasado. Vindictas muestra la otra cara de la moneda con veinte escritoras del siglo XX para que reconozcamos el cuento desde una perspectiva diferente, o esa profunda visión de la escritura, calificada de feminista. Estos cuentos recogen temas profundos que décadas nos siguen interesando: el aborto, la consciencia del cuerpo y el derecho al placer, la violencia y degradación de la mujer, porque ofrecen otra mirada para conocer el talento literario de mujeres centroamericanas que, tal vez leamos por primera vez, se nos brinda la posibilidad de leer y entender algunas de aquellas regiones bajo una perspectiva propia. Y un cuento como, “La espera, de Hilma Contreras reivindica el encuentro de los cuerpos del mismo sexo”, afirma el editor Casamayor, y otro de Susy Delgado, “La sangre florecida” interesa mucho porque se habla de la sexualidad en la vejez.

 


Vindictas

Cuentistas Latinoamericanas

Edición de Socorro Venegas y Juan Casamayor

Madrid, Páginas de Espuma, 2021; 2ª edición.

 

 

           


viernes, 19 de noviembre de 2021

Centenario Carmen Laforet

 

       Centenario Carmen Laforet       

                               La novela femenina de posguerra

            Una lectura de La isla y los demonios

              

                         

       Tras el éxito de Nada y La isla y los demonios, Carmen Laforet publica La mujer nueva (1955), su vuelta a la religiosidad perdida y decepcionada por un futuro inmediato; Juan Luis Alborg ve un mayor empeño narrativo en esta novela, aunque «no añade nuevos aspectos al panorama novelístico de la autora. Paulina, la heroína, sigue estando en la línea de Andrea y de Marta, pero convertida ya en fruto logrado de mujer, enredada en la aventura de sus amores que son intensos y dramáticos (...) esta Paulina puede considerarse asimismo como el tercer capítulo de la vida de una misma mujer». Laforet buscará una nueva identidad con, Tres pasos fuera del tiempo, que integran La insolación (1963), Al volver la esquina, publicada en 2004, y Jaque mate, texto desaparecido aunque existen bastantes páginas en un maleta perdida en Roma. Aparte de estas novelas, y sus colaboraciones en prensa, su producción se amplía con cuentos y novelas cortas La muerta (1952) y La llamada (1954); o Paralelo 35 (1967), relato sobre un viaje a los Estados Unidos, La niña y otros relatos (1970) y el ensayo, Gran Canaria (1961).

       Carmen Laforet nació en Barcelona el 21 de septiembre de 1921, y fallecía en Madrid, el 28 de febrero de 2004.

 

 

Posguerra literaria

 

       Durante las primeras décadas de la posguerra española e instaurado el régimen franquista, toda una generación de escritoras se dieron a conocer en el panorama narrativo editorial. Carmen Laforet, una joven barcelonesa que en 1944 conseguía el Nadal por su primera novela, Nada, inauguraba el fenómeno «novela escrita por mujeres», y otros nombres se sucederán a lo largo de la década y las siguientes hasta 1960, Rosa Chacel, Eulalia Galbarriato, Ana María Matute, Susana March, Mercedes Fórmica, Elena Quiroga, Elena Soriano, Dolores Medio, Luisa Forellad, Carmen Kurtz, Carmen Martín Gaite, Mercedes Salisachs, Concha Castroviejo, y a lo largo de la década de los 60, dos narradoras dominarán el panorama literario, Ana María Matute y Carmen Laforet.

       La familia de Pascual Duarte (1942), de Camilo José Cela, representa la revelación de los jóvenes aprendices del 98 y la continuidad de una narrativa de la España negra de principios de siglo; Nada (1944) ofrece esa otra visión de la primera generación de la posguerra con otra sensibilidad para abordar los temas de una vida cotidiana y vulgar de la clase media. La joven Carmen Laforet, recrea el marco urbano de una sociedad pequeño burguesa, anónima y multitudinaria, donde una heroína, tan soñadora como rebelde, se enfrenta a una existencia mediocre y gris, como la época. Andrea simboliza, junto a su autora, esa generación que ha despertado entre el final de la guerra civil española y el estallido de la Segunda Guerra Mundial, con una urgente vocación de vivir. Nada es la visión psicológica de la vida de una adolescente que se enfrenta a un mundo marcado por el horror y la muerte, aunque sobrevive por la ilusión y el deseo de volver a empezar.

 

Crónica de una isla

 

       Carmen Laforet nunca se desligó  de  la  literatura, entre otras razones porque era una escritora con una capacidad prodigiosa para manejar la técnica narrativa; otra cosa es que sus escritos salieran a la luz con mayor o menor retraso, y algunos no llegaran a salir. En 1952 publica La isla y los demonios, su segunda novela, relato donde persiste esa toma de conciencia que mitificaba la realidad y la desmitificaba en una vida interior. Es un relato ambientado en las islas Canarias, recrea un mundo más alejado que Nada, vuelve a la niñez, el paso a la adolescencia, hasta la edad adulta. El crítico Iglesias Laguna habla de esta novela como de un evidente antecedente de Nada. Marta, la protagonista es la misma Andrea, aunque unos años más joven. La guerra civil aquí es un simple telón de fondo que pone una nota ingrata en la vida paradisíaca del archipiélago canario. Una vez leídas las primeras páginas de esta novela cabría preguntarse ¿quiénes serían esos demonios que se citan en el título?; en realidad, representan los conflictos que vive Marta Camino, la protagonista, desde su problemático entorno familiar. La joven tiene solo dieciséis años, y es una chica aislada, huérfana de padre, aunque su madre vive lo hace en un estado mental que la obliga a permanecer confinada sin apenas una relación con el resto de la familia, José, hermanastro de Marta, y su cuñada Pino. El ambiente que rodea a Marta resulta agobiante, un aspecto tan presente en la novelística de Laforet. Marta aunque sea sólo huérfana de padre, en realidad lo es de madre porque aunque Teresa vive, después de la muerte de su marido queda en un estado mental tan deteriorado que no puede hacerse cargo de la atención maternal que necesita su hija y su hermanastro José se convierte en su padrastro; y la de la esposa de este, Pino, en su auténtica madrastra. El detonante para que Marta emprenda ese largo viaje interior hacia el despertar a la vida será la llegada a la isla de unos parientes y del amigo pintor de esos recién llegados, y así empieza la novela, con ese halo de esperanza y de aire fresco porque estos personajes ofrecerán nuevos aires a la escena cerrada de la casa familiar, unos necesarios espacios abiertos, una ansiada modernidad que arrastrará a esos demonios con la suficiente fuerza para que Marta despierte.

 


 

       Pino es uno de los personajes que padece  una  constante   insatisfacción   personal, y se irá perfilando como la mujer de posguerra  totalmente  dependiente  del  hombre,  enferma de episodios  de  histeria  que  la  acosan con frecuencia. Por encima flota el papel dominante del hombre, considerado el eje angular de la casa, de la familia. Sus maniobras, sus desazones, sus comentarios, van a ser exagerados, impropios de su condición de persona de una familia respetable y solvente desde el punto de vista económico; pero sus instintos más primarios salen una y otra vez a escena reforzando su inadecuado  comportamiento, que aporta al texto un condimento melodramático. El resto, Daniel, tío paterno de José y Marta, es músico; Honesta, es su hermana, romántica y de personalidad voluble, y Matilde, esposa de Daniel, una rígida poeta con fuertes valores falangistas, vienen acompañados de una sorpresa: un joven pintor, Pablo, que anhela a su mujer que reside en México y visita Canarias para conocer nuevos paisajes alejados de la guerra, son personajes que adolecen de sus propias insatisfacciones y, en cierto modo, están secuestrados por sus demonios, atrapados y no saben cómo salir, se mueven en esa oscuridad que los acompaña desde los horrores vividos en la península y salpicarán a Marta, y la atraparán asfixiándola, pero la joven descubrirá su fuerza y tratará de escapar, algo que ningún otro personaje de su núcleo familiar hace. Finalmente, Marta se libera del amor que siente por el pintor que ama y se marcha a Barcelona, donde se transforma en la joven Andrea. La novela está escrita con una gran economía de lenguaje y una excelente ambientación.

miércoles, 17 de noviembre de 2021

Hoy invito a...

 


María Ángeles Pérez

 

amaneceres

 

Archivos

 

 

  Una vez más, y ante la llegada anual del día de Todos los Santos, hemos vuelto a visitar a nuestros muertos. Compramos los ramos más hermosos del mercado para renovar los restos marchitos de nuestra última visita. Recorrimos sus silenciosas calles haciendo la parada oportuna ante las pulcras lápidas de conocidos esbozando el comentario pertinente sobre su eterno descanso.

       Siempre me han recordado los cementerios a grandes archivos bibliotecarios, perfectamente ordenados, donde quedan registrados, no por orden alfabético sino por orden de muerte, los datos más idóneos y las frases más lapidarias, elegidas por los vivos que vamos quedando detrás. Nuestros muertos van quedando archivados en el cementerio y en nuestra memoria, variando la intensidad de su recuerdo con el paso del tiempo. Es la forma de dar por zanjado un asunto, pero sin dejar de tenerlo presente. Afortunados somos de poder hacer esta visita reglamentaria, otros no pueden hacerlo, desconocen su paradero. Otro año más hemos renovado sus flores y, desde aquí, otro año más, tanto a unos como otros, deseo que descansen en paz.

 

viernes, 12 de noviembre de 2021

Premio Cervantes

 Cristina Peri Rossi, escritora de la rebeldía y el deseo, Premio Cervantes 2021

La escritora uruguaya, poeta y narradora desde hace 60 años, es la sexta mujer que se une al palmarés.

 


 

 

        Es raro recordar que la poeta uruguaya Cristina Peri Rossi tiene 80 años. El erotismo, la transgresión, la ciudad, la construcción de la propia identidad, o la amistad son los temas que marcan los casi 60 años de literatura de Peri Rossi, son los propios de una escritora joven. Hoy, el Premio Cervantes, el más prestigioso de las letras en español, ha elegido a la autora de 'Los museos abandonados' como una manera de rejuvenecer su palmarés.

        El jurado del premio, presidido por el académico José Manuel Sánchez Ron, ha reconocido en Peri Rossi "la trayectoria de una de las grandes vocaciones literarias de nuestro tiempo y la envergadura de una escritora capaz de plasmar su talento en una pluralidad de géneros. La literatura de Cristina Peri Rossi es un ejercicio constante de exploración y crítica, sin rehuir el valor de la palabra como expresión de un compromiso con temas claves de la conversación contemporánea como la condición de la mujer y la sexualidad".

 

Obra

Relatos

 (1963), Viviendo, Montevideo: Alfa,

 (1969), Los museos abandonados, Montevideo: Alfa,

(1970), Indicios pánicos, Montevideo: Nuestra América,

 (1976), La tarde del dinosaurio, Barcelona: Planeta,

(1980), La rebelión de los niños, Caracas: Monte Ávila,

 (1983), El museo de los esfuerzos inútiles, Barcelona: Seix Barral,

 (1986), Una pasión prohibida inútiles, Barcelona: Seix Barral,

(1988), Cosmoagonías, Barcelona: Laia,

(1992), La ciudad de Luzbel y otros relatos, Madrid: Compañía Europea de Comunicación e Informaciones,

(1997), Desastres íntimos, Barcelona: Lumen,

(2000), Te adoro y otros relatos, Barcelona: Plaza & Janés,

(2004), Por fin solos, Barcelona: Lumen,

(2007), Cuentos reunidos, Barcelona: Lumen,

(2012), Habitaciones privadas, Palencia: Menoscuarto,

(2015), Los amores equivocados, Palencia: Menoscuarto, Finalista del Premio Setenil en 2016.

 

Novelas

(1969). El libro de mis primos. Montevideo: Biblioteca de Marcha.

(1984). La nave de los locos. Barcelona: Seix Barral.

(1988). Solitario de amor. Barcelona: Grijalbo.

(1992). La última noche de Dostoievski. Madrid: Mondadori. 

(1999). El amor es una droga dura. Barcelona: Seix Barral.

(2017). Todo lo que no te pude decir. Palencia: Menoscuarto.

(2020), La insumisa, Palencia: Menoscuarto,

 

Poesía

(1971), Evohé: peomas eróticos, Montevideo: Girón,

(1974), Descripción de un naufragio, Barcelona: Lumen,

(1976), Diáspora, Barcelona: Lumen,

(1979), Lingüística general, Valencia: Prometeo,

(1987), Europa después de la lluvia, Madrid: Fundación Banco Exterior,

(1990), Babel bárbara, Caracas: Angria,

(1994), Otra vez Eros, Barcelona: Lumen,

(1996), Aquella noche, Barcelona: Lumen,

(1997), Inmovilidad de los barcos, Vitoria-Gasteiz: Bassarai,

(1998), Poemas de amor y desamor, Barcelona: Plaza & Janés,

(1999), Las musas inquietantes, Barcelona: Lumen,

(2003), Estado de exilio, Madrid: Visor,

(2004), Estrategias del deseo, Barcelona: Lumen,

(2005), Poesía reunida, Barcelona: Lumen, Reúne todos los libros de poemas (excepto Las musas inquietantes).

(2006), Mi casa es la escritura, Montevideo: Linardi y Risso, Editado por María Ángeles Sánchez..

(2007), Habitación de hotel, Barcelona: Plaza & Janés,

(2009), Playstation, Madrid: Visor,

(2014), La noche y su artificio, Palencia: Cálamo,

(2016), Las replicantes, Palencia: Cálamo,

 

Ensayos

(1991), Fantasías eróticas, Madrid: Temas de Hoy,

(1991), Acerca de la escritura, Zaragoza: Universidad de Zaragoza, Editado por Mónica A. Gorenberg.

(2000), Julio Cortázar, Barcelona: Omega,

(2003), Cuando fumar era un placer, Barcelona: Lumen,

(2014), Julio Cortázar y Cris, Palencia: Cálamo,

jueves, 11 de noviembre de 2021

Lorenzo Silva

   Una identidad castellana

                 El relato de una primera revolución

 

                                              

 

          Lorenzo Silva (Madrid, 1966) no necesita, en su vida literaria, estímulos para ponerse a escribir y mucho menos justificar, a estas alturas, su presencia en el panorama literario contemporáneo. Autor de una copiosa colección de novelas, desde Noviembre sin violetas (1995), La sustancia interior (1996), pasando por Carta blanca (2004), Recordarás tu nombre (2017), o incluidas las dedicadas a ese exigente público lector juvenil, Algún día cuando pueda llevarte a Varsovia (1997), El cazador del desierto (1998) y La lluvia de París (2000), o ese esforzado agente de la guardia civil, Bevilacqua y su compañera, Chamorro, cuya saga la componen doce novelas, El lejano país de los estantes (1998), hasta El mal de Cocira (2020), además de ensayar, en otras ocasiones, fragmentos de una crónica histórica poco tratada en la literatura española reciente con una narrativa de hondo calado, o esas sorprendentes intrahistorias, la memoria de unos héroes anónimos que sufrieron en diversas y convulsas etapas de nuestra Historia.     

       La entrega más reciente de Lorenzo Silva, Castellano (2021), es una curiosa mezcla de ensayo y de narración que ofrece agudas y certeras observaciones personales sobre el carácter de la idiosincrasia castellana y una pormenorizada crónica periodística sobre el terreno de lo que fuera, para el autor, la revuelta comunera en la Castilla de comienzos del siglo XVI, así como la trascendencia histórica tras la inestabilidad política del reino a la muerte de la reina Isabel y, la mal definida incapacidad de su hija Juana, que provocaría la posterior llegada desde Flandes de Carlos, joven monarca que, poco o nada conocía del territorio que iba a gobernar, pero que, a tenor de los hechos, supuso un revulsivo a la nobleza y la sociedad castellana de tan consagrada raigambre.

       El libro es un homenaje y reivindicación de Castilla en su identidad y en el devenir de un futuro de España, alterna capítulos de carácter histórico con opiniones en primera persona sobre vivencias familiares que llevaron a lo largo de los años a Silva a indagar en sus ancestros, escogiendo momentos de singular significado en su vida y, muchos años después, en su conciencia como individuo de un acusado y firme compromiso con el pasado y el futuro diezmado por el cruel olvido de la Historia.

       Los episodios históricos y los personales conducen al lector por un amplio recorrido que convierte al texto en un auténtico estudio de campo donde se concreta la descripción de las ciudades rebeldes, los pueblos solidarios, las localizaciones de las primeras escaramuzas y batallas a lo largo y ancho de la Meseta con apuntes de contrastada rigurosidad histórica y someras citas a personajes que protagonizaron los hechos, y al hilo consideraciones psicológicas sobre el concepto y profundas reflexiones sobre ese alma castellana, y el orgullo de tantos héroes y fundadores de una patria que universalizaría los nombres de Fernán González o el Cid, cuyas biografías y hechos más significativos se citan como nobles ejemplos, sin que Silva se olvide de otros aspectos de la economía, la política palaciega y nobiliaria, o esas labores del pueblo en su contexto social, sin dejar de cuantificar la importancia de la huella islámica y judía en la cultura castellana cristiana, y el devenir de esa rica tradición por los principales enclaves de su historia. Su deuda incluye, también, un capítulo a Miguel de Cervantes y la significación castellana de su inmenso Don Quijote.

       Lorenzo Silva deja constancia de la crónica histórica, desde de los inicios en la ciudad de Toledo, en la primavera del año 1520, y recrea los levantamientos de Salamanca, Segovia, Medina, Tordesillas, Burgos, Valladolid y Torrelobatón hasta el final mismo en Villalar,  en abril de 1521, o el triste exilio de doña María Pacheco en Oporto y su muerte en 1531, y las consecuencias históricas posteriores que sumaron en el olvido a los tres capitanes comuneros, Padilla, Bravo y Maldonado frente a los ejércitos realistas, y la definitiva entronización del joven monarca flamenco y posterior emperador, Calos V.

       El autor nos detalla las alianzas y las estrategias militares de ambos bandos y las represalias que el emperador irá tomando en función de los acontecimientos contra los sublevados, aunque años después, dictaría un perdón general, aunque la nobleza y parte del pueblo nunca entendería la importancia de una revolución que pudo cambiar el devenir de la historia y reducir el poder del rey en detrimento de la burguesía, pero que solo sirvió para ponderar el absolutismo de la realeza que se mantuvo hasta bien entrado el siglo XIX. El nuevo libro de Silva se traduce en una novela que nos permite conocer de una manera concreta y con sorprendentes detalles esa significativa primera revuelta social de la historia europea y, sobre todo, poner en alza la memoria de tres grandes héroes que lucharon por la libertad y perdieron su honor, y su vida intentando cambiar el curso de una Historia que contravenía las leyes naturales de todo un honroso pasado.

 


 

 

 

 

Castellano

Lorenzo Silva

Barcelona, Destino, 2021

 

 

jueves, 4 de noviembre de 2021

Herminia Luque

 Retrato del “Rey Deseado”                   

 


                             

       El proceso seguido por Herminia Luque (Granada, 1964) para justificar su narrativa ha sido la construcción formal de un relato que, de alguna manera, configura el resto de la historia, porque en esa narración se pretende hilvanar una coherente sucesión de sucesos o alternar acontecimientos, una cuestión que resulta de un complejo y elaborado desarrollo narrativo. La narradora granadina ha compuesto su obra de ficción con una calculada mirada, y desde perspectivas técnicas muy distintas, casos de Piscinas de enero (2009), Bitácora de Poseidón (2010), El códice purpúreo (2011), y una cuarta entrega, Al sur de la nada, la vida de unas mujeres, de nombres reconocibles, Juliana, Amparo y Virginia, que muestran tres asombrosos caracteres, y establece entre ellas, y su atormentada existencia, un vínculo narrativo posible, secuela de una sutil galería histórica que le permite, como novelista, ahondar en la esencia misma de sus vidas; La reina del exilio (2020) recrea el París de finales del XIX y cuenta cómo la reina Isabel II, en 1882, se pregunta qué hizo mal y quiénes llevaron a cabo la traición para verse encerrada en ese mediocre palacio parisino, aunque vive desde lejos los acontecimientos que sacuden España, mantiene la esperanza en su hijo, Alfonso XII, mientras intenta poner orden a una serie de documentos que un desconocido le ha traído.  

       El humor y el  sarcasmo campea por, Las traidoras (2021), cuya primera imagen y en el inicio mismo, Luque, nos sitúa en un excusado, y a Fernando VII, dedicado en cuerpo y alma a llevar a cabo y a expulsar eso que nuestro cuerpo nos requiere a diario, y en esos precisos momentos, tan íntimos como privados, cuando uno debe reencontrarse consigo mismo, un rey en este caso, descubrirá trece cartas diversas, de otras tantas damas, de todo tipo de estratos sociales, un ramillete de misivas con hechos y anécdotas no menos curiosas y llamativas, escritas desde diferentes puntos de vista, con niveles de actitud y de formación, relatando vivencias personales muy distintas que cuantifican y exponen con detalle el problema del monarca y sus vicisitudes intestinales, aunque lo mejor de estas trece misivas es la crónica cotidiana que ponen de manifiesto y cómo se vivía entonces en este país de monarquía absoluta, espejo de una corte relajada, pero sobre todo ofrece el retrato de un rey, cuya figura ejemplifica el desprecio que ha despertado un soberano al que se le apodó “el Deseado” y que finalmente ha pasado a la Historia como el miembro de la monarquía hispánica que ha encarnado a la perfección la descripción de un embobado y pusilánime, además de esa probada constatación de la mala relación que mantuvo con las mujeres que conoció.

       Aurora Luque deja el protagonismo exclusivo en las mujeres de su relato, las reinas María Luisa de Parma, que traza un auténtico retrato familiar desde el mismísimo Purgatorio, María Josefa Amalia de Sajonia, o sus constantes críticas a un país de singulares costumbres como las corridas de toros, María Isabel de Braganza, que en la brevedad de su reinado, le reprocha a Fernando el olor a tabaco que fumaba y le producía una repugnancia inmensa, incluso la princesa María Antonia de Nápoles, que no consiguió darle un heredero; y la virreina Felicitas de Saint-Maxent, y sus manifiestas críticas hacia el desprecio del monarca a las tierras americanas de ultramar, la olvidada escritora María Rosa de Gálvez, la pintora Angelica Kaufmann, calificada de pintamonas, Leocadia Zorrilla, madre de la pintora Rosario Weiss, y amante de Goya, la condesa de Jaruco y Pepita Tudó, y completa el ramillete de voces, tres personajes de ficción, Ginesa la Naranjera, la nodriza pasiega y la joven Micaelina, hija de Ginesa que conforman esta ficción histórica y le otorgan narratividad, al tiempo que se convierte en una crónica satírica irreverente sobre un rey no menos odioso y particular en la historia de una España cuya influencia francesa marcó una época, y sobresale el entorno femenino de un rey tan nefasto, porque si uno ha comprendido la razón de este libro, la narradora hace descansar el protagonismo de su relato en estas féminas, y cuantas más se cruzaran en su camino real.

       Una amplia galería de retratos nos ha legado la curiosa figura de Fernando VII como una persona sobrada de kilos, con una gran tripa, de figura oronda y rostro bobalicón, sin duda con unos problemas de regularidad intestinal poco imaginables en nuestro tiempo, de los que en este relato se deja clara constancia.

 


                                     Las traidoras

                                 Herminia Luque

                 Premio “Ramiro Pinilla” de Novela

                           Barcelona, Edhasa, 2021

 

martes, 2 de noviembre de 2021

Centenarios

Efemérides 

       1 de noviembre de 1921, nace Ilse Aichinger, escritora austríaca.
4 de noviembre de 1921, nace Gert Ledig, escritor alemán.
       8 de noviembre de 1921, muere Pavol Országh Hviezdoslav, poeta, dramaturgo y traductor eslovaco.
11 de noviembre de 1821, nace Fyodor Dostoyevsky, escritor ruso.
     12 de noviembre de 1921, nace Lars Gyllensten, escritor y científico sueco.
23 de noviembre de 1221, nace Alfonso X el Sabio, rey y escritor de Castilla.
       27 de noviembre de 1921, nace Kim Soo-young, poeta y traductor coreano.
29 de noviembre de 1921, nace France Balantič, poeta esloveno.

 

 

viernes, 29 de octubre de 2021

Ramón Sijé

 El espacio erudito y ensayístico de Ramón Sijé

 

                     

       La poesía, composición literaria que se concibe como expresión artística de la belleza por medio de la palabra, aquella que está sujeta a la medida y cadencia del verso, ha ocupado, casi en exclusividad, la obra y dedicación literaria de José Antonio Sáez (Albox, 1957) desde que, en 1983, publicara Vulnerado arcángel, al que siguieron, La visión de arena (1987) y Árbol de iluminados (1991), una obra que se ha prolongado en las décadas siguientes con, La edad de la ceniza (2003), Limaria y otros poemas de una nueva Arcadia (2008) y Los ojos deseados (2019), entre otros; sin embargo, sus inquietudes lectoras y literarias le han llevado a tentar su ingenio en otros géneros, el narrativo, la prosa poética que, en algún sentido, complementa y ensancha su visión lírica, o la crítica y el ensayo en sus facetas, tanto periodísticas como académicas, y en este terreno ha centrado su atención en el espacio lírico y ensayístico alicantino que ocupaba Miguel Hernández y el resto de autores que, de alguna manera, constituyen el universo literario en torno al autor oriolano, y en especial su relación concluyente con un joven y destacado representante de la literatura del primer tercio del siglo XX: Ramón Sijé. 

 


 

       Tras varios años vinculado al estudio y cotejo de la obra y de una incesante búsqueda de los papeles dispersos en revistas y periódicos en torno a un desafortunado Sijé, el estudioso almeriense leía su Memoria de Licenciatura en la Universidad de Granada en abril de 1984, y lejos de abandonar un proyecto iniciado en su etapa de estudiante universitario, su dedicación durante las décadas siguientes ha ido creciendo y a la par descubriendo trabajos y papeles dispersos, publicando nuevos ensayos que ahora confirman la voluntad del estudioso Sáez Fernández para ofrecer un monumental volumen en torno a la obra dispersa de un joven Ramón Sijé que moría en plena juventud a los 22 años, y sobre el que ahora leemos con riguroso esmero este libro titulado, Ramón Sijé, del periodismo al ensayo (2021), que se convierte en el estudio más completo sobre el desafortunado erudito de Orihuela.

 

Sijé vive

 

       El monumental volumen está formado por un índice que recoge una completísima documentación de la vida y de la obra del autor. Presentado por Aitor L. Larrabide, director de la Fundación, y un prólogo de F. J. Díez de Revenga, el resto queda dividido en cinco grandes apartados que ofrecen una perspectiva muy amplia, y se concretan en: I. Aproximación biográfica a Ramón Sijé, que recoge los primeros pasos de José Marín Gutiérrez, alias Ramón Sijé, sus publicaciones locales, estudiante universitario, la República, la memoria de una amistad: Sijé y Hernández, primer viaje del poeta a Madrid, el homenaje a Gabriel Miró, datos de la Universidad Popular de Cartagena, primeras obras de Miguel Hernández y su segundo viaje a Madrid, la importancia de El Gallo Crisis, problemas en la relación Sijé-Hernández, polémica de Sijé con el grupo sevillano de Nueva Poesía, la temprana enfermedad y fallecimiento de Ramón Sijé y el homenaje de Orihuela al desaparecido joven, una documentada visión de todos los procesos en torno a la vida y amistad de ambos amigos con profusión de abundantes notas aclaratorias al final del capítulo. Se trata de un exhaustivo repaso biográfico y social del joven erudito de la amistad de grandes escritores, intelectuales y artistas del momento histórico junto a Juan Ramón Jiménez, Manuel de Falla, José Bergamín, Ernesto Jiménez Caballero, o Carmen Conde, entre otros; cuantiosos datos de la breve biografía de un prometedor prodigio de las letras alicantinas que dejó su huella en la primera mitad del siglo, y que ahora Sáez Fernández reconstruye con una minuciosa, exquisita y envidiable escritura aportando datos de una curiosa modernidad desconocida hasta el momento.   

 


 

       II. La figura intelectual de Ramón Sijé, sus comienzos en el periodismo como aprendizaje literario, su transición hacia el ensayo, la ideología política del autor, o lo político bajo el prisma de una óptica cristiana personal que derivaría en un conceptismo cristiano y su revista como apostolado militante. Este apartado muestra una inquietante faceta en un conflictivo tercio del siglo XX español convulso. Y se repasan sus primeros años y colaboraciones en la prensa local desde 1929, cuando apenas cumplía los dieciséis o diecisiete años, de la mano de su maestro y mentor, José María Ballesteros, y se insiste en su futuro hacía reflexiones mayores que terminarán en el género ensayo, sobre todo a partir de 1933 y sus colaboraciones en Letras & Artes, de La Verdad, de Murcia. 

       III. Hacia un estudio de los textos, es un pormenorizado repaso de la obra de Sijé, su puesta al día, y una visión completa de sus primeros textos, el localismo y regionalismo de los mismos, y sus primeras colaboraciones en el prestigioso periódico El Sol, entre 1931 y 1933, además de la clasificación de un texto póstumo fechada en 1936. Un curioso estudio de 1928 firmado por José Marín Gutiérrez sobre el escritor José María Gabriel y Galán, donde se expone el interés sobre el concepto de dialectalismo y de regionalismo que despierta en el joven Sijé; y se subraya, sus primeros pasos en la revistas Voluntad y Destellos, junto a otras colaboraciones en Actualidad y El Pueblo de Orihuela, órgano de la federación de Sindicatos Agrícolas Católicos.

       IV. Bibliografía general que recoge la obra de Sijé en sus variadas modalidades, artículos, ensayos, otras obras perdidas o inéditas y una no menos interesante bibliografía sobre el inquieto erudito.  Quizá lo más completo desde el punto de recensiones sobre las obras de Ramón Sijé, los artículos dispersos en periódicos y revistas, fechados desde su inicio; su único ensayo (1973); y la obra perdida o inédita; una amplia bibliografía sobre el autor, de carácter general; sobre la generación del 30 en Orihuela; en relación con Miguel Hernández; una bibliografía específica; y una esencial que fue apareciendo a partir de 1984; y unas composiciones poéticas dedicadas a Ramón Sijé.

       V. Obra periodística y ensayística dispersa (1923-1936), dividida, a su vez, en una Primera etapa, su formación periodística y aprendizaje; una Segunda etapa, el salto a la prensa provincial y nacional; una Tercera, la reflexión y la opinión a través del concepto de ensayo; y una última entrada, Últimos textos (1935-1936), los conceptos de “nueva literatura”, leer, comprender y falsificar, además de un Lapidario de arte.

 


 

       Este libro, como señala su prologuista Díez de Revenga, mantiene con firmeza la seriedad del pensamiento del oriolano, y demuestra la capacidad intelectual absolutamente excepcional de unos escritos permanentemente juveniles de un personaje con una formación tan sólida como la de Ramón Sijé en los medios de comunicación de la época, alguien que ensayaba un particular periodismo ensayístico, en ocasiones tan polémico como visceral.

       El ensayista y estudioso José Antonio Sáez Fernández muestra su inquebrantable devoción hacia el malogrado joven oriolano, con su libro, Ramón Sijé, del periodismo al ensayo, deja constancia de ese incuestionable valor que supuso su aportación a la figura universal de Miguel Hernández, y su profunda huella en las manifestaciones intelectuales de la literatura levantina que el almeriense ha ido recomponiendo como si de un auténtico rompecabezas se tratara.     

 

                     Ramón Sijé, del periodismo al ensayo

                         José Antonio Sáez Fernández

             Orihuela, Fundación Cultural Miguel Hernández, 2021