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miércoles, 16 de junio de 2021

Hoy invito a...


  

Amaneceres

 

M. Ángeles Pérez

 

Maternidades

 

 

       La decisión de ser madre ha venido, casi siempre, envuelta en una serie de realidades, así como de los valores que le hemos dado a cada una de ellas. La experiencia de la maternidad nos lleva hacia un lugar único y desconocido, colmado de sueños, esperanzas e ilusiones. A ese maravilloso y único lugar nos transporta la lectura de Maternidades. Coordinado, este maternal libro, por Canet y Troncoso, nos presentan, a través de la palabra, la particular visión y experiencia de la maternidad de treinta nueve mujeres de diferentes edades y geografías. De esa emoción apasionante y sentida desde el primer momento de la concepción, de la primera mirada hacia un pequeño ser nacido de tus entrañas, del pasar el tiempo trasladado a otros ojos que ya no son los tuyos, de la forma tranquilizadora de ver continuar la vida una vez que tú ya no estés. Cerrando sus últimas páginas nos queda esa sensación de musicalidad, de poesía, de ternura.        Maternidad, como bien deja reflejado Carmen Canet, en uno de sus tantos y sabios aforismos, es «la generosidad, el amor, la adaptación del cuerpo y del alma». 

 

miércoles, 19 de mayo de 2021

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Amaneceres

 

Un libro

 

María Ángeles Pérez

 

       Un año más, y a pesar de estar rodeado de circunstancias adversas, somos capaces de alejarnos de escenarios pantanosos para loar, ensalzar y celebrar nuestro particular día del libro. No podemos entender nuestra historia sin los libros. Desde el origen del más antiguo y primitivo, que carecía de soporte material, pasando por grandes puntales como el de la piedra, la arcilla, la madera, el papiro y el gran descubrimiento de la imprenta, hasta el moderno y electrónico de hoy que nos puede facilitar la elección y el momento más oportuno para deleitarnos con el placer de la lectura. De entre todos, yo me quedo con el libro de papel, ese que puedo hacer balancear sus delicadas páginas con mis amorosas manos, el que bajo y subo de la estantería las veces que me plazca, el que he elegido para regalar este año. Recordar que los libros nos pueden transportar al mundo maravilloso de la imaginación, convertir en realidad nuestros sueños, llenar nuestro corazón y nuestra mente de conocimientos infinitos. Y, como decía aquella hermosa y casi olvidada canción: «Todo, todo, todo está en los libros».

 

miércoles, 21 de abril de 2021

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María Ángeles Pérez

 

Amaneceres

 

Primavera

        Llegó la primavera. El sol, visto desde la superficie terrestre, cruza el ecuador celeste en su movimiento aparente hacia el norte. Cuando esto sucede la duración del día y la noche prácticamente coinciden. Pues sí, el día y la noche se ponen de acuerdo para acercarnos al buen tiempo y ponernos en bandeja esas jornadas soleadas para poder disfrutar exprimiendo cada hora, cada minuto, cada segundo. Aprovechemos esa amistad fiel, entre el sol y la luna, para gozar de esta prodigiosa estación y, de paso, recemos a nuestros dioses para que, con su divino poder, transmitan ese ambiente conciliador y primaveral a este tsunami político de crispación que nos rodea. Y yo me sigo preguntando: ¿Tanto esfuerzo tenemos que hacer para aprender a priorizar el interés humano y general al político y personal? No perdamos la esperanza.

        Vivamos intensamente esta primavera, apuremos la longevidad del día, sigamos el ejemplo de la Madre Naturaleza que, aun sabiendo que una fulminante helada puede acabar con ella, arriesga y muestra lo mejor de sí, sus prodigiosos y selváticos campos sembrados de flor.

 

 

miércoles, 24 de marzo de 2021

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 M. Ángeles Pérez

 Amaneceres

 

 Joan Margarit


  

   Se nos fue el arquitecto de grandes estructuras, el de bellos sentimientos, se marchó el cimentador de hermosas palabras. Voló con alas melodiosas hacia el cenit de los sueños, pero nos legó preciosos poemas sembrados de amor, de deseo, de soledad, de paisaje, de amor a los hijos.

       Descubrí tarde a Joan Margarit pero, desde el primer momento, su poesía atrapó mi alma. Me identifiqué con esa nostalgia de la persona que cumple recuerdos y que observa que llega tarde a su tiempo, con esa mirada hacia delante como si allí estuviese el mar, con no tirar nunca esas cartas de amor porque ellas no nos abandonan y serán nuestra última literatura. Joan Margarit nos contaba que la poesía se extendía por toda la vida y que la prisa no formaba parte de su relación con ella. Se fue, despacio, pero nos deja la cimentación poética de la palabra, en la que podremos buscar el refugio de nuestras penas, la celebración oportuna de nuestras alegrías, el cobijo perfecto de nuestra soledad. Buen viaje, maestro. «Tu calle, aún durante mucho tiempo, esperará, delante de tu puerta, con paciencia, tus pasos».

 

miércoles, 27 de enero de 2021

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M. Ángeles Pérez

 

Amaneceres

 

Miradas

   A la típica pregunta de qué es en lo primero que te fijas cuando conoces a una persona, yo siempre tengo la misma contundente y afirmativa respuesta: los ojos. Y, más que a los ojos, a esa expresión que pueden transmitir a través de una simple e inocente mirada. Y, en este momento que atravesamos, tan raro y extraño para todos, lleno de confusiones, de incertidumbres y grandes contradicciones, me he dado cuenta, quizá con más profundidad, de lo que puede decirte la mirada de alguien. Y, cumpliendo con nuestra estricta obligación de llevar la mascarilla puesta, esas miradas se han convertido, en un porcentaje bastante significativo, en nuestro lenguaje y en nuestra comunicación, es más, se han visto abocadas a aumentar su expresividad de una manera especialmente acelerada.

       Todos sabemos que hay distintas clases de miradas, las profundas, las paranoicas, las seductoras, las que matan. Pues bien, yo siempre me quedaré con aquella que me transmita paz, serenidad, esperanza y, le añadiré, de mi cosecha si no lo tiene, un poquito de misterio para dar intriga y suspense a mi reposada vida.

 


 

 

miércoles, 2 de diciembre de 2020

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Antonio Tejedor Garcia

                          

                               Neorrurales

                                 Antología de poetas de campo

                                                       Córdoba, Berenice, 2018

                                                                         Pedro M. Domene



De vez en cuando abro el libro y leo un par de poemas, que en poesía hay que imitar “la lentitud de los bueyes” que decía Llamazares; rumiar cada verso y cada recuerdo con la vista en el campo que oculta tanta dureza, tantos trabajos. También, tanta belleza.

Pedro M. Domene nos trae una antología de poetas que van más allá de la visión tópica de lo rural, de aquellas ensoñaciones bucólicas de églogas y pastoriles o los toques de lirismo de los románticos; más allá, incluso, de la generación del 98, aquellos que como nos dice Pedro, inventaron el paisaje y los caminos. Después vinieron nuevas voces, como mi paisano Claudio Rodríguez, Félix Grande, Antonio Colinas…

 

 


 

Los que leemos ahora en esta antología se inspiran en la naturaleza, en todo lo que la puebla, personas que viven en él, animales, plantas, barrancos, insectos, vientos… todo lo que abarca el campo. Así, nos ofrecen una amplia mirada sobre lo rural, un sentimiento que se funde con los elementos físicos de la geografía. Pedro M. Domene nos los presenta como poetas de tres generaciones distintas. Los veteranos son López Andrada, Fermín Herrero y Reinaldo Jiménez, la generación intermedia la constituyen Sergio Fernández, Josep M. Rodríguez y David Hernández y la más joven nos deja al navarro Hasier Larretxea y al gallego Gonzalo Hermo con la visión de sus bosques y sus pa

Acostumbrado a las voces más clásicas, estos poetas vienen a ser como un soplo de aire fresco. Si personalizamos un poco, nos encontramos con poemas que se leen con verdadero dolor (Año del hambre, de López Andrada), o poemas que sintetizan perfectamente el campo por dentro y por fuera, como Calastro, de E. Herrero. Un autor que me hace recordar a mi padre y su repetida frase Siempre mirando al cielo, cuando el agua falta (lo más frecuente) y cuando sobra (tormentas devastadoras).  Estado de bienestar da qué pensar. Y enfadarse. Reinaldo Jiménez habla del tronco de la memoria que guarda en la piel; mantiene, como todos, el recuerdo de la infancia -la patria del hombre según Rilke- y entona este canto a lo rural, a la naturaleza, a la casa abierta de la que nos habla Sergio Fernández, donde la vida se reinventa  a cada instante, en palabras de Josep Rodríguez.

 


Poetas que escriben sobre la infancia, sobre el paisaje rural de entonces; versos llenos de de sentimiento sabiendo que –en palabras de Hermo- el lenguaje no basta. Hay mucha emoción en estos poemas. Que nadie piense, sin embargo, que se dedican a idealizar el campo o reivindicar lo antiguo. Coinciden, de alguna manera, en reconstruir un universo perdido en el que se ha convertido todo lo relacionado con lo rural.

En resumen, una estupenda antología, una selección rigurosa de poetas que sienten ese mundo y nos lo transmiten con sus mejores versos. Un estupendo trabajo de Pedro M. Domene que, además, ha escrito la introducción de Neorrurales.

miércoles, 18 de noviembre de 2020

Amaneceres

 Estaciones

 


                           M. Ángeles Pérez

 

    

 Tras una convulsa y ajetreada primavera, así como de un verano colmado de dudas e incertidumbres, pisamos el tren de aterrizaje hacia un otoño no menos perplejo atestado de grandes tensiones y, aun cuando el paisaje nos sigue ofreciendo maravillosas puestas de sol y alamedas sembradas de hojas caducas, mostrándonos desinteresadamente románticas panorámicas, percibimos en nuestro día a día que estamos viviendo un otoño calentito.

       Seguimos arrastrando ansiedades iniciadas en la atípica y no tan alejada primavera, atravesamos el tórrido verano y no erradicamos el temeroso virus que, supuestamente, podría haber eliminado de nuestras vidas el bochornoso calor. Y para bochorno, éste al que nos han conducido, hasta el otoño, los desacuerdos y disputas políticas, sin hacer un esfuerzo común y unitario por aliviar nuestras temidas y justificadas penas. Pues eso, que a este país no lo arregla ni la más aterradora de las plagas ni el más arrasador y destructivo de los mortales virus.

       Algo bueno hemos aprendido, a conjuntar nuestro vestuario con esa adecuada mascarilla que todos debemos llevar.

viernes, 16 de octubre de 2020

Las puertas del cielo...

 

         El escritor José Antonio Sáez (Albox, Almería, 1957) nos obsequia en cada una de sus propuestas literarias con un prisma diferente en su faceta de creador consciente, y en este caso propone una colección de cuentos que, para algunos, exhibirán un matiz nuevo en su trayectoria literaria, un quiebro en la sugerencia de su quehacer poético, y esa posibilidad de seguir el curso audaz de un caudaloso río que necesitará desembocar en un auténtico mar de oportunidades, en el arte de la brevedad, con tantas posibilidades como nos ofrecen los textos de Las puertas del cielo y otros relatos. El autor reúne, con el paso de los años, su primer volumen de cuentos, un experimento que viene ensayando desde sus comienzos como poeta, algunos están fechados en los primeros años de la década de los ochenta, otros dilatados en el tiempo se convierten en algo tan nítido y limitado como todas y cada una de las miradas que el narrador otorga a su alrededor. 

 


 

        El proceso narrativo que caracteriza, en su conjunto, a los textos de José Antonio Sáez, viene dado por su carácter mixto que es, fácilmente, reconocible en muchos de los elementos que subyacen en la proporción de una obra lírica, épica o teórica, aunque casi siempre predomina, al menos, una forma en el caso del poeta almeriense, la lírica, casi en exclusiva, como descubriremos en la mayoría de sus cuentos donde aparece una profusa y una exuberante descripción detallada de los objetos y de los paisajes, en las muchas sensaciones que el narrador aplica a sus historias, o nos sorprende con el diálogo de sus personajes, rítmico y ajustado, inexistente cuando acontece algo ajeno a ellos, sin que olvidemos la mirada comedida y atenta del narrador en todo el proceso que va creciendo con la historia.

jueves, 11 de junio de 2020

Hoy invito a...


 

 

 María Ángeles Pérez




AMANECERES


A Dios rogando


  Ante la salida de su madriguera de tantas voces expertas en política y otros muchos menesteres, me había negado rotundamente a hablar de esta imprevista y tremenda crisis coronavidesca que hemos recibido como el más temido de los castigos divinos. Pero decido lanzarme, y escucho en las noticias de turno, dudando de su posible veracidad, que esta maldita plaga ha despertado nuestra acérrima fe y nuestros infinitos deseos de rezar para pedir, supongo, al más generoso de los dioses, que nos libre de caer en la tentación virulenta y que nos aparte de morir en la más extrema soledad. Y, mientras aumentan nuestras plegarias, observo todos los intríngulis políticos a los que nos ha llevado esta rocambolesca situación, y reflexiono sobre los firmes propósitos de la enmienda que vamos a poner en práctica cuanto todo esto acabe. Sencillamente, no me lo creo. Pues eso, que seguiremos a Dios rogando y con la maza dando.

jueves, 5 de marzo de 2020

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Carmen Canet

De travesías

       Con este libro emprendemos un nuevo viaje en el famoso barco, con expectativas diferentes y con unos viajeros protagonistas: unas ratas inolvidables
       La novela está estructurada en siete jornadas, coincidiendo con los días que dura la travesía, desde que zarpa hasta el día fatídico del hundimiento.



       Se recupera una obra en la trayectoria de Pedro M. Domene: se trata de la novela Las ratas del Titanic, una nueva edición ilustrada por Ernesto Lovera en la Editorial Almuzara. Es un libro en donde las relaciones, los afectos, los viajes y el destino de la historia se echan a la mar de una manera muy particular.
       Pedro M. Domene (Huércal Overa, Almería, 1954) es escritor, profesor, novelista y crítico literario, y nos sorprende con esta novela de literatura juvenil. Es su tercer libro de viajes. Ya habíamos viajado con él anteriormente a Praga, en Después de Praga nada fue igual (2004), y a Helsinki, en Conexión Helsinki (2009), como también nos había trasladado con su novela histórica El secreto de las beguinas (2016) a Flandes.
       La amistad, el amor, los sentimientos, la aventura, el misterio, el medio ambiente, la diversidad, el conocimiento, la música, la solidaridad y la búsqueda son los temas que se abordan en este volumen. Todos estos ingredientes son los equipajes que embarcan en esta travesía que son trayectos de vida y que son el eje identitario de la escritura de Domene. Con este libro emprendemos un nuevo viaje en un crucero, el Titanic, con expectativas diferentes y con unos viajeros protagonistas: unas ratas inolvidables.
       La novela está estructurada en siete jornadas, coincidiendo con los días que dura la travesía: desde que zarpa (miércoles, 10 de abril de 1912) hasta el día fatídico (lunes, 15 de abril de 1912). A esto se añade un "Final", complementado con datos varios y técnicos. Tiene un estilo diarístico como si se tratase de un cuaderno de bitácora donde se anotan las situaciones que suceden a lo largo y ancho del mar.
       Así comienza el relato: "Menudo viaje —exclamó Matt— sentado sobre el mascarón de proa de aquel enorme transatlántico... camino de un mundo nuevo, rumbo hacia la gran ciudad de Nueva York". En esta ocasión, Pedro M. Domene nos encamina rumbo a América, a un Nuevo Mundo, con todos los propósitos, las expectativas y la urgencia de tener una vida mejor. Veremos lo que el destino depara. Realidad y ficción se alean a través de su narrativa, envolvente de descripciones y de un vasto caudal léxico referente al tema. Contiene todas las características de los libros clásicos de viajes. Se recogen los acontecimientos y también los sentimientos que acaecen. Todos están contados por un narrador omnisciente que va intercalando diálogos entre los distintos personajes.
       El autor sabe conjugar en este libro perfectamente la tradición con la innovación. Así, lo novedoso es que los personajes no son humanos pero actúan como tal: son roedores tenaces que atrapan con sus situaciones a jóvenes y a mayores. Es una fábula entrañable, donde sus protagonistas son ejemplares por los comportamientos que tienen. Nos acerca con su argumento al didactismo humano que los grandes fabulistas del XVIII desprendían de sus historias, pero aquí transportados al siglo XXI. El relato se nos cuenta tal y como transcurrió la historia real del conocidísimo hundimiento del transatlántico británico, el mayor barco del mundo, que naufragó en la noche del 14 a la madrugada del 15 de abril de 1912 durante su viaje inaugural desde Southamton a Nueva York. El Titanic ha dado lugar a tantas versiones, como la película de James Cameron en 1997, documentales y canciones... Lo que hace Domene es singular y original: una leyenda que narra cómo viven las ratas esa tragedia compartida con humanos que no detectan su presencia. 
       Así, la literatura de viajes, la fábula y el diario como formas de contar se aúnan en este relato de travesías por la vida. Pedro M. Domene ha sabido enhebrarlas y nos ha contado una historia distinta, mezcla de ficción y realidad que está dirigida a todos los públicos a la manera de la literatura de Kerouac, Verne, Twain y tantos escritores que hacen que podamos viajar sin movernos de casa.
                                              
Las ratas del Titanic
Pedro M. Domene
Toromítico, Córdoba. 2019


Carmen Canet es crítica literaria y aforista. Su último libro es La brisa y la lava (Libros al Albur, 2018.



jueves, 27 de febrero de 2020

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M. Ángeles Pérez


amaneceres

Disfraces


    

   Nos aproximamos a días de carnaval, jaranas y jolgorios y, aunque el origen de esta fiesta pagana se remonte a los antiguos ritos celebrados en honor al invierno hoy, sus diversas connotaciones nos llevan al colorido, al espectáculo y allí donde la gente se echa a la calle para exhibir el más original de sus disfraces y la más extravagante crítica en sus comparsas preparadas con fantasía e ilusión. He admirado con atención la trayectoria de esta pintoresca fiesta, y la imaginación constante que tienen que dedicarle sus seguidores cada año, pero sigo siendo una entusiasta persistente de la típica máscara, solitaria, ataviada con cuatro trapos de última hora que pasea por medio del organizado desfile sin sometimiento artístico ninguno, y al libre albedrío de su imaginación. Es posible que todos llevemos una máscara dentro y que guardemos uno, o varios disfraces en el rincón más oscuro de nuestro corazón.

jueves, 23 de enero de 2020

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Amaneceres


Oportunidades

   Pasadas las empachosas fiestas navideñas y, una vez digerida toda aquella comida sobrante en nuestros estómagos privilegiados, nos lanzaremos como fieras enloquecidas a por las oportunidades que nos ofrecerán en grandes y seductores almacenes. Buscaremos con ansiedad esa prenda que habíamos seleccionado previamente y la conseguiremos, con suerte, a la mitad de precio. Aprovecharemos las grandes ofertas que nos ofrecen para realizar la compra de ese detalle, que nos vendrá perfecto, para el rincón que quedó solitario y vacío hace algunos años en nuestro salón. Ascenderemos penosamente la cuesta de enero con resaca, incertidumbre y cautela esperando una buena solución política a los problemas que atraviesa nuestro país.        
     Esperemos que 2020 venga cargado de maravillosas y fantásticas oportunidades y, por supuesto, que nosotros sepamos aprovecharlas y las subamos en el prodigioso tren de los sueños y de la vida.

martes, 24 de diciembre de 2019

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María Ángeles Pérez

Amaneceres

Belén

        


 Y seguimos recordando el famoso villancico: «En el portal de Belén hay estrellas sol y luna». Un año más se acerca la Navidad. Acudiremos hacia aeropuertos y estaciones en busca de ese abrazo que no pudimos dar durante el resto del año. Las luces de nuestros pueblos y ciudades vuelven a encenderse incitándonos a la compra anticipada de esos regalos que dejamos aparcados para la llegada de estas fechas. Asistiremos a continuadas convocatorias de apetitosas comidas y grandes cenas como si el fin del mundo se aproximara irremediablemente prometiéndonos, sin falta, que el primer día del año venidero iniciaremos una estricta dieta que nos hará adelgazar hasta lo invisible.
        Otra vez llega la Navidad. Quizá este año viaje hacia Belén y, una vez allí, en el portal, dé vida al final de este entrañable villancico. Visitaré a la Virgen, conversaré con San José y me acurrucaré junto al Niño que dormirá plácidamente en su cuna.



jueves, 21 de noviembre de 2019

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María Ángeles Pérez

 

amaneceres

Calentito


 Un otoño calentito nos anunciaron. Así está siendo. La temperatura de nuestra maltratada tierra asciende a pasos agigantados y seguimos mirando para otro lado. Calentita y triste está siendo esta estación en Cataluña. Nos bombardean diariamente con noticias dignas de titulares macabros y nos habituamos a ellas como si se tratara de la más entretenida de las telenovelas. Calentita nos pronosticaban la propaganda electoral, intentando convencernos para rapiñar hasta el más deseado y codicioso de los votos, y así poder subir al trono del sillón y del ansiado poder.
       Esperemos que, esta vez, gane quien gane y se pacte con quien se pacte antepongan el interés del ciudadano a las malvadas riñas e interesadas políticas. Ojalá nos auguren sosegadas, apacibles y, sobre todo, calentitas tardes otoñales, pero acompañadas de un resplandeciente sol, un buen vino, un emocionante libro y junto a una entrañable y cálida chimenea.

viernes, 1 de noviembre de 2019

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Carmen Canet

Exotismo y modernismo


      












 La entrega que nos hace el crítico y novelista Pedro M. Domene sobre la narrativa del modernista Francisco Villaespesa es el trabajo de dos décadas, un trabajo a partir del que rescata la obra en prosa (1907-1917) de este escritor que no ha sido reconocido como se merece, ya que fue junto a Rubén Darío el cofundador del movimiento modernista en España. En el estudio preliminar de este volumen nos detalla la faceta como prosista del afamado poeta y dramaturgo que quiso añadir a la nueva estética este proceso creativo con su incursión original en la narración.

       Con este título, El último Abderramán y otras novelas cortas, de Francisco Villaespesa (Laujar, Almería, 1877-1936), Domene reune toda la producción narrativa del precursor almeriense. Escribió muchísimo, Valle-Inclán lo llegó a comparar con Lope de Vega. Vivió 58 años y escribió 51 libros de poemas, 25 obras de teatro y 11 novelas cortas. Sus relatos y cuentos son de un alto nivel creativo, fruto de las exigencias de la estética del modernismo español. Así, el escritor José Antonio Sáez nos apunta que el error de Villaespesa fue vincularse excesivamente a ellas y no evolucionar hacia posturas estéticas más comprometidas; no llegó a despegarse del modernismo más escapista tal como lo  hicieron Valle-Inclán, Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado y Rubén Darío.

       En este volumen, Pedro M. Domene tiene el propósito de recoger la obra menos conocida, su prosa. En estos años de investigación el crítico esclarece muy bien la trayectoria literaria de Villaespesa. Está estructurado en cuatro partes: la primera es un estudio preliminar titulado "El Modernismo y Francisco Villaespesa", donde nos introduce y detalla todos los datos sobre este escritor olvidado. Es muy interesante y didáctico este trabajo para el conocimiento de la trayectoria de la vida y la obra de este poeta que se nos presenta como un escritor romántico, digno heredero de Espronceda, Byron, Bécquer, aunque menos heroico y más próximo a la bohemia decadente de fin de siglo. Nos aporta la interesante relación que mantuvo con Rubén Darío y con sus compañeros de viaje, Manuel Reina, Ricardo Gil, Salvador Rueda, Manuel Machado, Antonio Machado y Juan Ramón Jiménez. En segundo lugar aparece "Notas a la edición", en donde complementa con fuentes, apuntes y curiosidades para conocer plenamente a este modernista inmenso. Añade una tercera parte, "Bibliografía esencial", sobre el estudio de este autor. Y finaliza con las 11 novelas cortas.

       Nos dice Pedro M. Domene: “Su narrativa no solo cuenta sino que nos permite asistir al desarrollo de unas historias o, incluso, de unos pensamientos que complementan el ideal de belleza que impulsa al autor a ensayar el género narrativo como una extensión de su obra”. Nos apunta, también, que pese a la brevedad de su producción narrativa, sus relatos se clasifican siguiendo los estudios del profesor Heras Sánchez. Así aparecen de la siguiente manera: “Novela lírica”, “Novela bizantina/ griega”, “Novela de ambiente rural”, “Novela de carácter plenamente oriental”, donde se incluiría El último Abderramán, que da título a esta publicación, y las calificadas de “Novelas de carácter parcial”, “Novela de tesis” y “Novela de misterio”. Y añade Domene: “En numerosas ocasiones, el novelista Villaespesa utiliza datos de la historia, pero juega con absoluta libertad para inventar una trama para sus protagonistas, ilustres o desconocidos, porque nunca manifiesta que su ficción deba inscribirse en el marco verosímil de un contexto de expresión histórica”.

       La mejor definición nos la da Juan Ramón Jiménez: “Villaespesa era él solo todo el modernismo exotista español, hispanoamericano y portugués. Los demás no fuimos sino accidente momentáneo. El fundó y mudó sucesivamente todas las revistas del modernismo, peleó todas sus batallas con la maza del imbécil siempre en alto, como un verdugo de su Apolo. Todos creíamos que Villaespesa habría de ser el mayor poeta del mundo, del mundo español y portugués por lo menos”.

       Y esta es la aportación que nos hace Pedro M. Domene a través de esta edición tan interesante publicada en la editorial cordobesa Berenice: la entrega de toda la producción narrativa de esta figura notable que fue Francisco Villaespesa, un maestro del modernismo y el mejor discípulo del padre del movimiento, Rubén Darío.





El último Abderramán y otras novelas cortas; Francisco Villaespesa
Edición de Pedro M. Domene
Editorial Berenice
Córdoba
2018

jueves, 17 de octubre de 2019

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Mariángeles Pérez

 

 

 

Amaneceres

 

Camino de Santiago

     Con el proverbio sufí de no esperar a que pase la tormenta y bailar bajo la lluvia, inicié mi tan ansiada aventura hacia el Camino de Santiago. Dudas, incertidumbres, miedos, pero sobre todo mucha ilusión hacia esa andanza que, hacía algún tiempo, no paraba de runrunear sobre mi mente.
      Encuentros con sentimientos ocultos en grandes corazones peregrinos, rupturas de hielo para establecer esa charla amiga, indagaciones en miradas furtivas y misteriosas de esos ojos que no volvería a ver y, sobre todo, escalada hacia el techo de la libertad a través de la anhelada soledad.
       La mochila descansa a mis pies, rebosante de ilusiones, en el tren que me llevará a mi destino. Los recuerdos van quedando desdibujados y lentos bajo el tórrido sol de la estepa castellana. Santiago quedó atrás. Un trocito de nuestros corazones bailará con las meigas bajo la lluvia y no esperarán, bajo ningún concepto, a que pase la tormenta.

 


jueves, 27 de junio de 2019

Cristina Monteoliva


Hoy invito a…



Las ratas del Titanic

       Ocurre a veces que, aunque un libro haya tenido éxito hasta el punto de agotar sus ejemplares en librerías, la editorial que lo publicara por primera vez no se encuentra en condiciones de realizar una segunda edición para que la historia que contiene llegue a más lectores. Es labor del autor entonces volver a probar suerte. Este ha sido el caso de Las ratas del Titanic, la novela de Pedro M. Domene que ya reseñamos en La Orilla de las Letras cuando se publicara por primera vez hace cuatro años, y que nos llega ahora en una segunda edición gracias a Toromítico. Con motivo de esta nueva edición volvemos a publicar también nosotros la reseña con ciertas modificaciones al texto original. Atentos, que ahí vamos con nuestra vieja pero nueva versión de la revisión de esta obra:
       Los fondos marinos están llenos de barcos que han naufragado en sus aguas a lo largo de toda la historia. De muchos de estos pecios, poco se conoce; de otros, sin embargo, tenemos datos hasta la saciedad, como el es el caso del Titanic. Sea como sea, siempre es interesante leer una obra divulgativa y amena para informarse bien de lo que pasó antes, durante y después de su hundimiento, como Las ratas del Titanic.
       Miércoles, 10 de abril de 1912. Los pasajeros van subiendo al Titanic dispuestos a pasar un agradable viaje con destino final Nueva York. Así lo hacen también las ratas, capitaneadas por Matt, un ejemplar joven pero valiente que hará todo lo posible por que sus congéneres viajen en las mejores condiciones posibles. Durante el viaje, Matt conocerá a un montón de nuevos amigos. Entre ellos se encuentran Sam, la rata músico, los jóvenes Milly y Quim, y Kitty, una preciosa rata de campo que no para de meterse en problemas. Aunque, ¿qué problema más grande puede hacer que el inminente hundimiento del gran barco?
       Según Las ratas del Titanic, el barco habría salido de puerto el 10 de abril cargado tanto de personas como ratas. Las ratas de esta historia harían cosas típicas de roedores; pero también otras más propias de los humanos, como tocar instrumentos musicales, bailar o maravillarse con los hermosos salones del barco.
       Las ratas son unos seres muy inquietos, siempre están moviéndose de un lado para otro para no ser descubiertas. Esto favorece no solo que los lectores conozcan la totalidad del gran barco, sino también todo lo que en él aconteció hasta el final del naufragio. Esta es, sin duda, una forma entretenida y divertida de enseñar algo de historia a los más jóvenes. O no tan jóvenes, pues para mí Las ratas del Titanic, más que una novela infantil-juvenil, es lo que yo denomino una novela para todos los públicos.
       Los personajes están muy bien perfilados. Entre ellos destacan Matt, el joven jefe ratuno, y Kitty, la intrépida rata de campo. Los dos son muy diferentes, pero pronto se conocen y empiezan a entenderse. La cuestión es: ¿sobrevivirán los dos al naufragio?
       Las descripciones son muy precisas, sin llegar a ser recargadas, hasta el punto de hacer que el lector crea estar dentro del mítico barco durante la lectura.
Si hay algo que me gusta especialmente de este libro es la narración en sí, amplia en vocabulario y nada simplista. Una narración que dista mucho de la de otros libros que parecen tratar a los jóvenes como seres incapaces de comprender ciertas cosas, cuando hoy en día los niños y adolescentes están más espabilados que nunca.
       Las ratas del Titanic es, además, un libro ilustrado. Tanto la portada como las ilustraciones interiores en blanco y negro corren a cargo de Ernesto Lovera. Estas piezas, muy cuidadas y precisas, nos muestran a las ratas efectuando acciones que vienen reflejadas en los capítulos, añadiendo bajo cada una de ellas una frase que indica exactamente al momento en que se refieren.
       Las ratas del Titanic, en definitiva, es una obra llena de aventuras, amor ratonil y sucesos históricos reales relacionados con el Titanic que nos proporciona una buena opción para aprender en poco rato qué pasó con el aquel gran transatlántico mientras sigues a las ratas con sus cosas de roedores. Una lectura muy recomendable para jóvenes curiosos o no tan jóvenes. ¿Te atreves a comprobarlo?






Título: Las ratas del Titanic
Autor: Pedro M. Domene
Edita: Córdoba, Toromítico
Páginas: 125
Precio: 14 €