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sábado, 27 de febrero de 2021

viernes, 26 de febrero de 2021

Cuaderno en blanco

 Febrero

 

       Febrero se ha instalado con su viento y sus altas temperaturas, inusual y típico de ese “febrerillo loco” con que se califica, aunque pronto nos devuelve los aires de invierno que resultan habituales para la época.

       Llega, al fin, la nueva novela de José Ovejero, Humo, y el proyecto de entrevista que confirmaré con él, y nuevas entregas en diversos medios. Un nuevo encargo de Turia, para que colabore con un libro singular, El jardín de los frailes, de Manuel Azaña.

       Tres Hermanas, la editorial madrileña, me propone la lectura de un nuevo libro de cuentos, Azufre, de Pepe Cervera. Y los días se suceden entre temperaturas templadas y bajada en noches de invierno, hasta que la primavera se instale en nuestros campos, aunque eso sí, los almendros florecen y se siente que la próxima estación se acerca.


 

jueves, 25 de febrero de 2021

Pilar Fraile

 

                                                Una distopía

                           

          


                  

       Pilar Fraile (Salamanca, 1975) sostiene que la narrativa surge ante esa constante conmoción que conlleva toda acción humana, algo que, bien mirado, es bastante incomprensible, así que narrar, para la salmantina, es toda una suerte de investigación en las causas del comportamiento del individuo, esgrimiendo planteamientos como, por qué un personaje es capaz de abalanzarse por un puente, y tal vez qué motiva a aquel otro a actuar de una determinada manera, o quizá por qué alguien es capaz de faltar a la verdad. La autora ha ido desdoblándose de una forma cautelosa en su proyecto literario hasta el momento, quizá porque tiene una curiosa habilidad en el tratamiento de la expresión lingüística y ha publicado varios poemarios donde el lenguaje alcanza momentos fascinantes, subráyese La pecera subterránea (2010), y parecido tratamiento expresivo reivindicaba en su colección de relatos, Los nuevos pobladores (2014), textos en su mayoría de estructura abierta, y con un asombroso poder de sugestión que muestra lo más evidente, y disimula lo realmente importante: la esencia de los comportamientos humanos, las zozobras de los personajes que, en ocasiones, construyen y otras destruyen su identidad, y como era de esperar, se exponía a un paso más construyendo la estructura narrativa de su primera novela, Las ventajas de la vida en el campo (2018), una historia que comienza con un macabro suceso, Alicia, la protagonista, acaba de atropellar al perro de su vecino y decide ocultar este hecho antes de tener que enfrentarse a esos ojos que siempre la observan; para desarrollar su relato, la salmantina intercalará saltos temporales en los que enfrenta un entorno rural bucólico e idílico, con la realidad de un presente, el abandono y el silencio oscuro de los pueblos, y será entonces cuando descubriremos a través del discurso de Alicia la evolución de los personajes, el escenario y de la propia protagonista que nos quiere mostrar cuáles puedan ser las ventajas de la vida en el campo.

       Una vuelta de tuerca a esa motivaciones que rigen el comportamiento de los individuos, lleva a Pilar Fraile a retratar la realidad tecnológica y el papel de un Big Data en nuestra vida cotidiana, así que, su nueva novela, Días de euforia (2020) se traduce en el retrato inquietante de un extraño futuro no tan alejado que traerá cambios radicales en las relaciones humanas. María, Roger y Manuela inician ese recorrido vital y no menos angustioso desde un espacio/ comienzo que se denomina de “Crecimiento”, comporta un tránsito hacia las causas, y se convierte en una vacua huida hacia adelante que sólo les coloca desnudos frente al modelo de una realidad fingida; pero, también, en Días de euforia, Carlos y Angélica planean un futuro en común, y sorprendidos con su amor inesperado y honesto, serán una balsa a la deriva en su entorno laboral, La Planta, en realidad, un laboratorio dedicado a la reproducción asistida; Blasco se obsesiona con Laila, una joven que se desnuda a través de la webcam en una página pornográfica, se siente aburrido de su vida conyugal con Diana, así que busca en esta obsesión una salida a la monotonía. La narradora retrata personajes que huyen hacia adelante buscando las respuestas que, la edad adulta, debería proporcionarles, y en esa carrera sin una meta conocida, sus destinos se cruzarán, revelándoles la posibilidad de una vida mucho más consciente.

       Pilar Fraile se enfrenta a una trama narrativa compleja, ha sido capaz de imaginar y poner en escena a unos personajes de una asombrosa complejidad que experimentan una esperanzadora existencia con la promesa de que todo deberá cambiar, su pasada vida cotidiana y sus costumbres, el hábitat y su percepción de la realidad, cuando lleven a cabo ese paso adelante, y siendo conscientes de que las riendas de nuestra vida están esperando ser cogidas con una absoluta determinación. La novela, una profunda crítica al capitalismo, sorprende a un curioso lector por su audacia, por convertirse en el retrato de una sociedad que tiene miedo a mirarse en el espejo, y en esa otra crítica a la levedad de las relaciones de pareja los personajes que caminan sobre el filo, se acercan a un abismo del que no son conscientes de su peligro, solo algunos descubrirán cómo romper con esa vida manipulada, observada por ese gran ojo en que se convierten los grandes medios de poder y las multinacionales. La narradora  dibuja una sociedad que se sale del guión previsto, aunque corrobora ese retrato de un futuro dominado por muchos de los valores de siempre, y presenta al ser humano como simple dato, cuenta su historia como ese pulso firme que la literatura echa a ese sistema económico y social que basa en la propiedad privada de los medios de producción, cuya importancia capital genera riqueza y muestra su influencia y poder en la sociedad. La salmantina ensaya una literatura que sacude nuestra conciencia, y se extiende a esa alienada sociedad que sobrevive en una constante mueca de adversidad y de dolor, y nos muestra la imagen de quienes a estas alturas aún nos resultan irreconocibles.

       Días de euforia inquieta por sus cuantiosas verdades, sorprende por su irónica visión de un presente contado en futuro, y por esa aparente búsqueda de una felicidad a que hace ya algún tiempo hemos renunciado.

 

 


                                           Días de euforia

                                             Pilar Fraile

                                       Madrid, Alianza, 2020

miércoles, 24 de febrero de 2021

Hoy invito a…

 


 

M. Ángeles Pérez

 

Amaneceres

 

De amores

    

      Con frecuencia me pregunto si, desde que aterrizamos en este enmarañado mundo, venimos ya sellados por ciertos amores o desamores que nos puedan condicionar nuestra vida. Este año, aun siendo un tanto especial, nos vuelve a rondar puntualmente el fantasma amoroso de san Valentín, atrapándonos en su romántico y maravilloso universo. Catorce de febrero, san Valentín. La fiesta en sí es conocida como un evento cultural significativo, donde se resalta la importancia del amor. Parece ser que, pese a la creencia de su origen comercial, a la cual me he sumado siempre, su historia viene de mucho antes, concretamente del siglo III, situándonos en la ciudad de Roma donde cuentan que, Valentín, fue un sacerdote sometido a martirio y decapitado por celebrar matrimonios de jóvenes enamorados.

       Siempre he sido muy reacia a celebrar esta festividad, pero quizá este año haga una excepción, cogeré una copa de buen vino, haré un brindis por aquellos amores que pasaron por mi vida, también por los presentes, por supuesto, y no dejaré en el olvido esos que, no tengo la menor duda, aún están por llegar.

 

martes, 23 de febrero de 2021

23F

 

    40 años del 23-F, el fracasado golpe de Estado contra la democracia española

 

 

domingo, 21 de febrero de 2021

Sabías que...

 

     “No existe falta de tiempo, existe falta de interés, porque cuando la gente realmente quiere, la madrugada se vuelve día, el martes se vuelve sábado y un momento se vuelve oportunidad”.

jueves, 18 de febrero de 2021

Daniel Jiménez

 …me gusta

                                 Una vida propia

 

             

       El héroe es un personaje que, por su origen, sus valores, la solidaridad de sus acciones y la justicia social que aplica, ocupa su lugar en la historia de la literatura universal, es digno de respeto, y de una absoluta veneración. Los héroes mitológicos aparecen casi siempre de una manera extraordinaria, mediando en conflictos que resuelven de una forma satisfactoria, y se enfrentan a un final donde el personaje se confronta con su contrario, y finalmente muere de manera gloriosa para servir de ejemplo al género humano. Pero sabemos que los héroes en la actualidad no usan capa, o esconden su identidad disfrazándose sino que visten de forma informal, usan vaqueros y camiseta, y calzan zapatillas deportivas, y por este, y no otro motivo, Daniel Jiménez (Madrid, 1981) lo tiene claro, en su reciente libro de relatos, La vida privada de los héroes (2020) establece hasta cinco categorías para desarrollar su particular teoría sobre los héroes: los conocidos, los olvidados, los anónimos, los perdidos, y los encontrados y, en cada una, alguien protagoniza una de las cinco.

       Las historias se construyen alrededor de unos personajes que, unas veces, luchan, otras resisten, y en numerosas ocasiones arriesgan en su cotidiano subsistir, y como es de esperar al final sucumben a la barbarie diaria. A medida que avanzamos y pasamos las páginas de La vida privada de los héroes, en el abanico de historias que el narrador madrileño presenta, nos vemos identificados en el alguno de los ámbitos familiares o amistosos, reconocemos a algún vecino o conocido, o en el mejor de los casos nos veamos representados y es así como se proyecta una imagen bastante identificable de nuestra propia vida, o incluso de nuestros propios deseos o anhelos, de nuestras esperanzas y abundantes cobardías, y por añadidura de nuestro pánico o pavor ante la vida misma.

       Las vidas de los numerosos personajes que vamos conociendo en la mayoría de los relatos, al menos en cuatro de las cinco partes del libro, se desarrollan y localizan en torno a un mismo espacio: La Majada, una zona residencial, bastante exclusiva, que funciona como nexo de todas las historias de estos héroes conocidos, olvidados, perdidos, y encontrados, pero muchas de esas sonrisas, o la irónica y sarcástica mirada que nos arrancan las dos primeras partes desaparecen nada más empezar la tercera, “Los anónimos”, un sorprendente recorrido por las calles del centro de Madrid donde descubriremos a un centenar de personajes, y que como lectores curiosos nos llevarán a reconocer a muchos de esos héroes anónimos, supuestamente desconocidos que forman parte de la realidad en la que nos movemos día a día.       

       La obra genera simples tramas que se resuelven en unas cuantas páginas, pero consigue que el lector se deje llevar por unos conflictos con los que se siente identificado, los recuerdos y la memoria, nuestra identidad y la de los otros; en realidad, un fresco de personajes en crisis cuyas edades oscilan entre los 30 y 40 años, personas que nos encontramos en el supermercado, en nuestros paseos cotidianos, en nuestro barrio, en la cola de un cine, o tomando una cerveza cerca de nosotros, casi el retrato de una generación que puede llegar a sentirse identificada con las dificultades comunes del día a día, una singular especie de héroes cotidianos, porque se trata de esas personas que salen adelante a pesar de los muchos problemas que encuentran en su camino y les echan el valor suficiente para superarlos, en un alarde individual de la más absoluta responsabilidad.

       La vida privada de los héroes construye un auténtico catálogo de frustraciones y de esperanzas que producen de forma inevitable miradas al pasado y, también, al futuro, un retrato de crisis de pareja, discusiones o desencuentros con los padres, desengaños amorosos, viajes frustrados, problemas económicos, problemas laborales que, de alguna forma, hemos ido encontrando muchos en una época de profundos cambios, de bastante incertidumbre, de pretender ir hacia un lugar, y tal vez no tomamos la mejor de las decisiones, y pasado el tiempo observamos cómo todos teníamos esa parte heroica que se le supone a los héroes aunque seguíamos teniendo muchas dudas y muchos problemas a los que nos costaría mucho enfrentarnos, que nos dejaban una indeleble huella. El narrador madrileño nos mueve por su mundo al hilo de una narración rápida que no se detiene en detalles, sin retoque alguno, un libro que visto en su conjunto constituye una auténtica epopeya moderna.

 


 

 

 

La vida privada de los héroes

Daniel Jiménez

Barcelona, Galaxia Gutenberg, 2020

martes, 16 de febrero de 2021

Pedro Ugarte

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                          Esa feliz posibilidad

                     

                         

       Los relatos de Pedro Ugarte (Bilbao, 1963) incluyen todas esas posibilidades que caracterizan a la narrativa breve, acción y consecuencias que se entrelazan, una sucesión de los hechos contados que devienen en un único final, y los elementos que incluye el narrador se relacionan y funcionan como evidencia del argumento esgrimido; además, Ugarte presume de un estilo contenido y caleidoscópico porque la estructura de sus relatos necesita de una prosa precisa, hermética y, al mismo tiempo, evocadora. En los cuentos de Antes del Paraíso (2020), tras Nuestra historia (2016) que vuelve a editar Páginas de Espuma, sobresale el complejo tema de la paternidad desde distintos ángulos o desde una variopinta mirada y la contradictoria forma en cómo los hombres y las mujeres de hoy son capaces de sumergirse en el verdadero sentido de la vida, pero en su mayor parte, todos los protagonistas de las ocho historias narradas pretenden ser felices, luchan frente a obstáculos y problemas insalvables que les impiden esa dichosa actitud vital y, en ocasiones, solo les queda el mínimo atisbo de la esperanza, matrimonios fracasados, escritores frustrados, esa falsa felicidad, o esa permanente y sórdida creencia que provoca tantas debilidades como fracasos.  

       El relato que abre el volumen, “Antes del paraíso”, nos cuenta la vida de una familia infeliz que, sobrevive durante años, envueltos en ese aura de desventura que, pese a todo, les mantiene unidos y les procura algo de venturosa dicha pese a la zozobra de una vida familiar monótona y repetitiva porque el personaje protagonista, el padre, es un oficinista de la universidad por las mañanas y, cuando termina su jornada laboral, se afana en convertir el resto de su existencia en un escritor, aunque como señalará en un futuro el hijo, su padre escribía por las noches, pero arrastraba un lastre invisible que le impedía convertirse en escritor. No, no era escritor, aunque en casa pasaba la mayor parte del tiempo leyendo y escribiendo. Se afanaba construyendo edificios de palabras, o visitando los edificios que otros habían construido antes, o incluso muchos siglos antes que él, y un buen día le confiesa a su hijo, Jorge, que siempre escribe lo mismo, y hubo un tiempo en que creyó que tanto trabajo serviría para algo, aunque es evidente que no ha pasado nada, nunca ha pasado nada; y, además, el joven confirma que su padre leía en sus vigilias nocturnas, y al día siguiente estaba tan cansado que no se acordaba de nada.

       Esta especie de teoría psicoanalítica freudiana que muestra la pulsión de un sujeto para llevar a cabo una acción con el fin de satisfacer una tensión interna y, en apariencia absurda, aunque ineludible para quien la practica, la repetirá Ugarte en otros cuentos, como en “Viejo cuchillo, filo oxidado”, una curiosa historia que se prolonga en el tiempo y muestra cómo un nieto renuncia a una enojosa herencia familiar: las fotos y el resto de recuerdos del día en que su abuela conoció a los reyes de Bélgica, Balduino y Fabiola, en San Sebastián, un hecho que se convirtió para ella en la jornada más significativa de su vida, perpetuada en el tiempo con muchas de las fotos que colgaban de las paredes del hogar familiar, una obsesión abrumadora para sus hijos y nietos, revivir y recordar miles de veces aquel día, algunas indefectibles conversaciones banales sobre las confidencias de los reyes a la abuela, la sonrisa de Fabiola, la exquisita educación monárquica de Balduino, así que para la abuela esos momentos fueron, sin duda, un paraíso artificial, irreal, inalcanzable de riqueza y afectación que su nieto quiere destruir. Y el concepto de familia que tan extraordinariamente retrata Pedro Ugarte, como paraíso o edén, pese a sus muchas contradicciones y problemas, frente a la propia hipocresía, o incluso a la falsedad del mundo exterior que, también, está presente en un cuento como “El ancla”.

       El resto de relatos ofrecen una lograda factura estética y una técnica narrativa de aire limpio y preciso, retratan la fugacidad de esas vidas estranguladas por el vértigo de unas relaciones familiares que resultan siempre problemáticas y difíciles, y nos encontramos a un matrimonio al que le corroe la duda sobre si a una pareja amiga le ha tocado la lotería, “El premio”, y además dilatado en el tiempo, o un padre que forja la relación con su hijo visitando una sucesión interminable de concesionarios de coches, “Cliente fantasma”, o el no menos curioso y edificante “Pequeñas cosas tristes”, donde la lucha por el poder y la figura del perdedor terminan por ser descritas con un humanismo nada convencional que muestra cómo la literatura redime, de alguna manera, algunas actuaciones y se convierte en esa otra tabla de salvación. El relato, “La familia de Erasmo”, cuenta una historia coral, y ofrece una reflexión sobre los arquetipos de esos hijos únicos y niños mimados a los que se les amontonan los regalos en los cumpleaños y encarnan los sueños, o tal vez las frustraciones, de las generaciones mayores que navegan en esa absoluta ignorancia que presupone la inhumana soledad; y en “Tarde para un adiós”, con una óptica narrativa alejada del dramatismo y, de nuevo, un evidente humanismo que subraya la visión del narrador, se retrata el adiós de una mujer a su marido, sin juzgar, sin ensañarse en las imprevisibles consecuencias que un paso de tal calado podría producir en la existencia familiar o personal.

       Una vez leído Antes del Paraíso, la realidad del conjunto de estas historias, nos hacen pensar que para, Pedro Ugarte, la felicidad no existe, y que para él, este sentimiento, se convierte en una esperanza que entreteje en todos los cuentos de la colección; pese a la sordidez y esperanza de alguno de ellos.

 


 

 

 

Antes del Paraíso

Pedro Ugarte

Madrid, Páginas de Espuma, 2020

martes, 9 de febrero de 2021

Andrés Barba

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                                 Al fondo quedará siempre Nueva York  

   

                                 

       La vida y la historia de Rafael Guastavino deja de pertenecer al mundo de la arquitectura, la construcción y de los sorprendentes inventos, al menos durante un breve espacio de tiempo, para convertirse en objeto de un curioso interés literario, quizá porque, Andrés Barba (Madrid, 1975), de quien admiramos sus extravagantes propuestas textuales, ha considerado que, Vida de Guastavino y Guastavino (2020), resultaría la curiosa crono-biografía de “un héroe de la picaresca nacional”, y en su nueva entrega se sirve de la historia de este encantador de serpientes valenciano que huyó a Nueva York a finales del siglo XIX, sin contacto alguno previo ni siquiera hablar una palabra de inglés, aunque Guastavino, una vez instalado, llegó a codearse con las mayores fortunas gracias a su ingenio para patentar, con la imprescindible ayuda de uno de sus cuatro hijos un sistema de construcción de bóvedas tabicadas, arquitectura que resultaba bastante conocida en el Mediterráneo desde siglos antes. En realidad, Rafael Guastavino y su hijo Rafael Guastavino i Exposito fueron dos arquitectos que revolucionaron la construcción con ladrillo y baldosas en Estados Unidos, y aunque realizaron sus primeros trabajos sin ganar nada a cambio se dieron a conocer edificando la bóveda de la Biblioteca Pública de Boston, y pronto se conoció su nueva forma de construcción en la que el ladrillo y la baldosa alicatada fueron protagonistas en las modernas edificaciones de todo el país; luego llegaron las bóvedas del restaurante Oyster, la Estación Grand Central de Nueva York, parte del Zoo del Bronx, la Catedral de San Juan el Divino, la estación City Hall del metro de Nueva York o el Museo Nacional de Washington, entre otros proyectos donde, padre e hijo, dejaron su huella.

       Los Guastavino simbolizaron, en la época, algo más que el escritor Andrés Barba ha querido reflejar, y lo ha conseguido de una manera magistral, en un escueto y hermosísimo libro de apenas un centenar de páginas que, como afirma en la nota que precede a su texto, recordando una cita de Borges, “de la biografía se podría decir, como del barroco, que es un género que agota sus posibilidades y por eso linda con la caricatura”. La vida de Guastavino se aleja de ese sueño americano tantas veces contado en versiones tan distintas y diferentes, pero ¿qué elementos incorpora el madrileño para que su historia, la de padre e hijo, no sea una más? Con toda evidencia, es la vida de los dos Guastavinos, y aunque parece que solo se habla del padre, en realidad es el hijo quien realiza, o mejor, culmina casi todas las obras importantes en las que participa la compañía, la Fireproof Construction Company, un equívoco que Barba subraya como base de toda la estructura del libro y se convierte en la versión un tanto degrada de ese sueño americano que tantos buscaron a lo largo de los años; lo mejor, los Guastavino solo se enriquecieron al final, cuando la empresa se encontraba en decadencia, aunque siempre habían estado al borde de la ruina y nunca fueron, como queda demostrado, arquitectos, sino constructores que trabajaron para otros, y esos otros firmaban esas construcciones, un detalle que, sin duda, los llevó durante décadas al olvido más absoluto, aunque este ejemplo de buena historia, y banalidad absoluta, resulte un hecho único.

 


 

 

 

Vida de Guastavino y Guastavino

Andrés Barba

Barcelona, Anagrama, 2020

 

jueves, 4 de febrero de 2021

Centenarios

 Efemérides, febrero

 

       04 de febrero de 1821, muere Domenico Tempio, poeta siciliano.             22 de febrero de 1821, nace Jan Van Beers, poeta belga.
     23 de febrero de 1821, muere John Keats, poeta británico
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martes, 2 de febrero de 2021

Sonia Fides

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                               Una vida de mujer

                

        Sonia Fides, a modo de diario, cuenta una historia de casualidades, una invención para la que usa la letra pequeña.

                  

       Sonia Fides (Madrid, 1969) sabe guardar un secreto, su primera novela, La inequívoca fragilidad de los mosquitos (2018) cuenta una historia de mujeres que, pese a sus múltiples interrogantes, se convierte en un relato de silencios en busca de una verdad; en realidad, un road movie que persigue una liberación y termina con muchos mosquitos estrellados en el parabrisas, símbolo de las permanentes opresiones con que se encuentran las mujeres en su viaje, y esa constante búsqueda de una verdad que resulta útil, que construye y no destruye, común a buena parte de los mortales y presupone la inequívoca fragilidad de una verdad constante a pesar de los secretos, una verdad gradual que se irá completando en un recorrido necesario para que la mentira no deslumbre y acabe por ser la única opción de las protagonistas. Los seres humanos huimos de la verdad porque nos da miedo completarnos y acceder a ese todo que nos aproxima a la esencia, o nos aleja de lo políticamente correcto y de un ascenso social.

        La novela, Los tigres no pueden esperar eternamente (2020), segundo proyecto narrativo de Fides, cuenta una historia cuya estructura ofrece una inmersión narrativa laberíntica, lleva al lector a explorar en dos ficciones que, de alguna manera, se complementan y alternan en propuestas discursivas muy diferentes, el curioso encargo de escribir una biografía de la actriz Catherine Deneuve, y a sugerencia de una amiga de la protagonista para salvar los problemas que le ocasione su editora, un relato no menos curioso, una novela negra al mejor estilo narrativo de Chandler, la historia de un viejo policía reconvertido en criminal, pero al hilo de esa doble experiencia, aflora un pasado que atormenta a la protagonista y persigue a un espectro que se le aparece en televisión, un nombre propio, Egon, un antiguo amor que le impide la ensoñación de convertirse en una escritora que fabula con su propio éxito.

            Sonia Fides dará forma a una historia que comienza cuando por casualidad, Odile, una mujer y escritora de unos 50 años, se queda perpleja al ver la imagen de un antiguo amor de la adolescencia en la pantalla de su televisión, hecho que le hará revivir un pasado, y algo que la atormenta en su devenir diario, le costará dar nuevos pasos en su vida actual, bloqueada en su trabajo, comportándose de una manera ambivalente, de trato difícil, sobre todo respecto a su mejor amiga, Olimpia, porque entre otras, el lector ignora qué ocurrió realmente en el pasado, pero advierte en qué medida ese suceso persigue a la protagonista. A medida que avanza el relato, un nuevo dilema asoma a la vida de esta atormentada mujer, la editorial para la que trabaja Odile la obligará a escribir sobre un personaje con la que ella no se siente cómoda, y la escritora, con valentía, y para poder dar portazo a su pasado, decide escribir la biografía de la actriz Catherine Deneuve, una mujer hermética de la que poco se sabe de su vida personal, concede pocas entrevistas e ignora si le gustará la propuesta. Pero la historia se complica, y con la excusa de escribir un nuevo libro, la madrileña nos sumerge en un laberíntico relato, escribe una novela dentro otra, nos crea expectación e intriga por esta nueva historia que se nos presenta a modo de thriller, e irá cobrando fuerza a lo largo del relato, y Odile mezclará las claves de una novela de género con un texto en su propio desarrollo, que alterna con la seudobiografía que irá componiendo, y se convierte en un auténtico diario acerca de la actriz francesa; surge entonces la relación con la traductora Elvira, y Los tigres no pueden esperar eternamente, deja entrever un vínculo más estrecho entre mujeres que conformarán la nueva vida de Odile; en realidad, un personaje desesperado en cuyo camino se cruza un pasado, aunque de la mano de la joven traductora experimenta otras sensaciones sin saber muy bien cuál será su destino, e incluso Odile ignora qué lugar ocupa Elvira dentro de esta historia, aunque casi al final las dos mujeres establecen una relación profunda, y ambas descubren el magnetismo erótico de la verdad que genera en Odile, curiosidad y cierto equilibrio. Fides aporta nuevas posibilidades al final de la novela, subraya ese mundo inconsciente, el ensueño del pasado en que vive su protagonista, incluso los tabúes a que se ha visto sometida; sin duda, elementos heredados del psicoanálisis y las mitologías freudianas, pero sobre todo, el protagonismo de una actitud transgresora de la que hace gala, Sonia Fides.

       


Los tigres no pueden esperar eternamente

Sonia Fides

Madrid, Tres Hermanas, 2020