María Ángeles Pérez
AMANECERES
REYES MAGOS
Este año no quise pedir nada a los Reyes Magos de Oriente, precisamente por eso, porque vienen de ese lugar tan lejano donde tendrían otros presentes que repartir y, por mucha magia que posean, el malvado y estúpido poder no los dejan sembrar la paz sobre el suelo castigado por la guerra la desolación y el exterminio y, para más bochornosa situación, intentan taparnos la boca y los ojos con falsas palabras y fingidas apariencias que nosotros vamos aceptando mirando para otro lado. Y, aún no queriendo pedirles nada hice, a sus majestades, una modesta insinuación: si tenéis que anular el aventurero viaje hacia Occidente para, usando vuestra extraordinaria magia, poder distribuir paz, armonía y conciliación por el mundo, bienvenida será vuestra sabia y prodigiosa decisión.
Tampoco he querido hacer ningún propósito para este nuevo año. Estoy cansada de proponerlos y no cumplirlos, me niego a seguir faltando a mi propia promesa. Por lo tanto, mensaje de estas palabras: 2026 quiero que sea un año sin majestuosos reyes y, por supuesto, sin rocambolescos, falsos e incumplidos propósitos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario