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jueves, 14 de marzo de 2019

Ernesto Lovera

Ha dibujado la nueva edición de Las ratas del Titanic.



   

    Licenciado en Bellas Artes, ilustrador y dibujante de cómic, ha participado en Los chicos del ferrocarril, Relatos bíblicos: ballenas, dragones y carros de fuego y ¡¡Tus chistes!!, publicado el cómic El pintor de estrellas, e ilustrado en Estados Unidos el cómic Fame: Prince, sobre la vida del cantante. También ha realizado las ilustraciones del periódico El gancho.




Hoy invito a…


M. Ángeles Pérez

amaneceres

 

Enamorada

      
    Uno de febrero. Entro al supermercado, los exquisitos mantecados y mazapanes han sido sustituidos por rojos corazones, airosas orquídeas y otros tantos enseres recordándonos la proximidad del, tan amoroso, día de San Valentín. Una vez más intentan hacernos caer en el embrollado mundo del consumismo jugando con el sentimiento del amor, ese en el que la mayoría de los mortales hemos caído y, aquellos que no, mueren por encontrarlo apasionadamente. Y, una vez más intento desviar mi mirada de esos fetiches que descansan sobre el mostrador estratégicamente colocados. Sí, estoy enamorada. Enamorada de los amaneceres, de los atardeceres, de esa flor de almendro que despunta aun a riesgo de ser helada sorprendida por las bajas temperaturas; enamorada de los amigos fieles, de ese sosegado libro, saboreado junto a un té calentito y acompañada de una tranquila y suave melodía. En definitiva, enamorada de la vida.

martes, 12 de marzo de 2019

Nerea Riesco


…me gusta                            

TARDES DE CAFÉ            



       Nerea Riesco (Bilbao, 1974) acostumbra a arriesgarse con sus entregas literarias, y consciente del valor de la palabra, mientras cursaba sus estudios de periodismo, contactó con algunos jóvenes interesados en el mundo literario con la pretensión de editar un primer libro de relatos, Ladrona de almas (2002). En 2004 consiguió el IX Premio de Novela Ateneo Joven de Sevilla por El país de las mariposas, entrega a la que han seguido Ars Mágica (2007) y El elefante de marfil (2010), amor, aventura e intriga, en la Sevilla de fines del siglo XVIII. El conjunto de relatos Todas son iguales (2013) se convierte en una curiosa colección de historias que giran en torno a la variedad de pensamientos y formas de enfrentarse a la vida las mujeres dependiendo del lugar o época en la que nacen, incluso de los acontecimientos que vivan. La influencia de estas mujeres en la vida de las personas que las rodean dibuja y consigue un retrato impresionista de la vida. Relato a relato asistimos a ese código de sensualidad, drama, emociones diversas y la pasión que rodea a las protagonistas del libro. La obra no deja indiferente a nadie y conduce al lector por los caminos del erotismo, la mordacidad, la ternura, el dolor, o la más extrema melancolía. La historia, aventura, ciencia de Tempus, (2014) se convierte en un thriller, y Las puertas del paraíso (2015) narra la fascinante historia de un hombre y una mujer que se amaron por encima de credos y fronteras en una época marcada por la intolerancia y el afán de conquista. Con su última entrega, Los lunes en el Ritz (2018), nos sumerge en una historia de amor, y de amistad, un prolongado sacrificio humano, donde engaño y venganza, son telón de fondo en el hotel Ritz de Madrid, testigo de la historia más reciente.
       Todo lo que sé sobre los dragones y otras historias de mujeres (2018), recoge treinta y tres relatos que se agrupan en significativos apartados con títulos tan sugerentes como, “Sexo”, “Amor”, “Maternidad”, “Dolor”, “Aspiraciones” y “Madurez”, cuentos de una variada extensión y temática. Las protagonistas de estos relatos son siempre mujeres, aunque el mundo de la infancia y de la fantasía resulta no menos curioso en alguno de ellos, como el primero y título de la colección, “Todo lo que sé sobre los dragones”, el descubrimiento amoroso del joven protagonista que tanto admira a Amanda e inventa sobre dragones en un sentido erótico, o los que siguen, “Perder la virginidad” y “La mujer en blanco y negro, que cuantifican esa otra manera de entender el sexo y cuya iniciativa siempre procede de la mujer, o esa otra visión homosexual en “Tu recuerdo envenena el pentagrama” con ese sutil concepto tan literario. En el resto se nos ofrece una realidad no tan sólida y estable como parece, caso de “Ni colorín, ni colorado” aunque, de alguna manera, las mujeres son tratadas como heroínas de una posrevolución feminista, orgullosas de tener que valorarse y sobre todo de estimar su condición de mujer para, una vez, instaladas en su papel, caso de la maternidad, en el cuento, “Volver a empezar”, no defraudar a nadie: ni a sus más cercanos o a su entorno vital, a maridos y amantes, o hijas e hijos, padres y hermanos o incluso al resto de la sociedad. El dolor asoma, también, y algunas de estas protagonistas están aisladas, “El último latido”, “La vida tras las cortinas” y “Calaveritas de dulce”, se sienten orgullosas y pretenden sobrevivir porque son capaces de crear su propio mundo, eso que Virginia Woolf calificaba como “don de lo femenino”.
       Nerea Riesco consigue un estilo de lo más funcional, de una exclusiva fuerza expresiva, dotado de una sintaxis sencilla, un lenguaje despojado que elimina todo lo artificial, toda complicación necesaria porque se trata de contar y de transmitir directamente las sensaciones y las emociones, incluso las aspiraciones que podemos leer en “Tardes de café vienés”, y/o la presencia de lo extraordinario porque muchos de estos cuentos se traducen en la visión subjetiva de las relaciones amorosas o esa ambigüedad irresoluble de la conducta humana que tanto menosprecia el concepto de feminismo y su papel en la sociedad, así que estos cuentos parten de situaciones singulares donde la mujeres viven extrañas relaciones, aunque se subrayan con una absoluta sensatez, “La historia real del gran mago Arturo y la emakume que le rompió el corazón”, un extenso y dilatado relato en el tiempo y la bendita locura de la madurez.
   




TODO LO QUE SÉ SOBRE LOS DRAGONES
Nerea Riesco
Torrelavega, Cáprica Ediciones, 2018



Seguimos leyendo...


...y seguimos, seguimos.

lunes, 11 de marzo de 2019

Desayuno con diamantes, 144


LA PASIÓN NARRATIVA DE ANTONIO GALA          

       La obra de Antonio Gala se caracteriza por un lenguaje deliberadamente literario, que tiende a un sentimiento lírico desarrollado en cuantas facetas ha ensayado a lo largo de su existencia, completada por colaboraciones periodísticas donde sus sentencias, o microtextos, someten a la actualidad a una aguda y permanente visión de su talante personal. El conjunto de su producción literaria reúne los suficientes requisitos de popularidad y de complacencia de sus lectores para que cada nueva obra suya se convierta en un éxito. Desde su primera entrega narrativa, El manuscrito carmesí (1990), su controvertida, La pasión turca (1993), o el retrato de la incontenible dama de Más allá del jardín (1995), su prosa muestra la expresión de una voz engalanada, preciosista, que cuenta historias tan efusivas como eruditas, que nos envuelven en un pasado exótico y atrayente, o nos aproximan a un presente verosímil y reconocible, características delimitadas por un lirismo sensual de fuerte contenido sexual, cuando describe las pasiones de sus protagonistas. Quizá porque el corazón no aprende, y el amor no se repite nunca, Gala insiste en presentar personajes de una inverosímil e incalculable psicología femenina que detentan una amplia actitud de miras.



Un primer Gala novelista
       Antonio Gala recrea la luminosidad de los recuerdos infantiles de Boabdil que se oscurecerán al desplomársele sobre los hombros la responsabilidad de un reino desahuciado. Su formación, de príncipe refinado y culto, no le servirá para las duras tareas de gobierno que pasan por las rencillas de sus padres al afecto profundo de Moraima o Farax; la pasión sentida por Jalib a la ambigua ternura de Amín y Amina; incluso el abandono de sus amigos de niñez a la desconfianza en sus asesores políticos; desde la veneración por su tío el Zagal o Gonzalo Fernández de Córdoba al aborrecimiento de los Reyes Católicos que culminarán su obra expulsándolo. Una larga galería de personajes dibuja el escenario en que se mueve Boabdil el Zogoibi, el Desventuradillo. Los papeles carmesíes que empleó la Cancillería de la Alhambra ofrecen el testimonio de Boabdil, el último sultán, y cuanto la Historia ha ido acumulando sobre el personaje de acusaciones injustas a lo largo de su relato, un texto tan sincero como reflexivo que sacude la crónica escrita por Gala como un viento destructor. El manuscrito carmesí obtuvo el Premio Planeta en 1990, un libro que marcaría el destino narrativo de un Gala que se estrenaba en la ficción narrativa.
       La pasión turca, tres años después, fue uno de sus más sonados éxitos, y originó una posterior polémica adaptación cinematográfica. Cuenta, en primera persona, la vida de Desideria Oliván, una mujer de provincias, con una existencia sin sobresaltos y bastante aburrida; casada con un tipo que le produce pocas sensaciones amorosas, y repuntes religiosos ligeramente enfermizos. No se siente feliz, y será ella quien empiece a ofrecerle algún aliciente a su vida viajando por lugares exóticos: Egipto, Persia y, por último, Turquía, donde conocerá a Yamam, su guía turístico, del que se sentirá perdidamente enamorada desde el primer instante, y tras el primer viaje comienza a efectuar frecuentes escapadas al país, y abre un negocio de alfombras que se convierte en una tapadera para volver, una y otra vez,  junto a Yamam. Dejará su matrimonio, rompe con su monótona vida provinciana y se marcha a vivir su pasión, reflejada en un desenfreno sexual, sin apenas recibir nada a cambio.
       Más allá del jardín (1995) es una de sus más voluminosas historias, y Gala insiste en formalizar sus entregas cuestionando siempre el concepto de feminidad a toda costa. Palmira es una mujer de la clase alta sevillana que al llegar a la menopausia empieza a plantearse su forma de vida: consistía en cuidar su jardín, organizar fiestas e invitar a amigos. Un día descubre que su marido la engaña, su hija está embarazada y se plantea vivir su propia vida junto a un joven de clase baja, y su hijo Alex, se confiesa homosexual y está enamorado de Hugo, un buen amigo de la madre. Gala da un paso más allá, y lejos de ofrecer un folletín con estos ingredientes, encuentra una razón para su personaje y la convierte en voluntaria en un país africano, en Ruanda, a donde viaja para ayudar a los más desfavorecidos.
       El escritor cordobés acentuaba su ritmo de publicación, y un año después entregaba, La regla de tres (1996). El novelista, Octavio Lerma, bisexual, se retira a una isla para escribir un libro que titulará La enfermedad mortal, donde pretende contar cómo todas las personas que lo amaron sucesivamente han muerto. Sobre esa amenaza mortífera se propone reflexionar con la mayor serenidad posible, aunque cuando llega a la isla se enamora de una mujer fascinante, Aspasia Martel, y paralelamente caerá en brazos de Leonardo, un hombre bastante más joven, al que contradictoriamente trata de seducir. 


       Gala traza en Las afueras de Dios (1999) el itinerario físico y espiritual de una mujer que vive y ama hasta la muerte y aun más allá. El amor es el alimento único de su cuerpo y de su alma, ambos inseparables en ella. El narrador escribe sobre el amor en muchas de sus manifestaciones: el divino, con su noche oscura; el que asciende a las cumbres más altas, o se entrega al cuerpo; el amor franciscano a todas las criaturas, sobre los demás; y el amor a los ancianos, que configura su vida entera. La experiencia de la hermana Nazaret, de Clara Ribalta, en el convento y fuera de él, le permiten comprender que es imposible amar a los hombres en Dios: hay que amar a Dios en los hombres; así entenderá que los otros son precisamente Dios. Y llegará a una conclusión; la ciencia añade años a la vida humana, pero no añade vida a tales años, y esa es la empresa en la que todos, por propio interés, hemos de participar. El imposible olvido (2001) parte de la convicción de que, según el propio escritor, sería muy diferente de las demás: insólita por el tema, por el modo de tratarlo y porque su protagonista, curiosamente, es masculino.
       Antonio Gala vuelve a la novela histórica con personajes reconocibles y reconocidos en El pedestal de las estatuas (2007), donde el descubrimiento de unos cuadernos desconocidos de Antonio Pérez, el secretario de Felipe II, permiten desvelar la Historia oculta de la España del XVI. El propio secretario reconoce, en sus últimos días, que sigue con vida gracias al arcón donde guarda copia de documentos, legajos, cartas y toda clase de pruebas que implican, en asesinatos y siniestras estrategias, a la monarquía, a la Iglesia y a la nobleza, desde los Reyes Católicos hasta Carlos V y su enigmático heredero arrestado por una presunta conjura contra Felipe. Gala muestra en esta Historia novelada, tan descarnada como apasionante, la otra cara de los poderosos en una Corte con resabios medievales implicados en sucias tramas casi inimaginables.
       Su interés por lo breve dio lugar a las colecciones, Siete cuentos (1993), Los invitados al jardín (2002) y El dueño de la herida (2003), que intentan referir un suceso entero, aunque sintetizado, con antecedentes, desarrollo y consecuencias; en realidad, relatos argumentales de profundo análisis psicológico para explicar los comportamientos humanos.

Recuento narrativo
        Con esta nueva entrega, Los papeles de agua (2008), el escritor cordobés culminaba su obra narrativa, y resume el carácter de cada una de las protagonistas femeninas de sus anteriores novelas, alternando los recuerdos de una pobre Asun, descrita en sus rasgos autobiográficos más elementales: “soy una pobre mujer, redicha pero imbécil”, como afirma de sí misma; o la, insuperable, caracterización de una áspera, estricta y hasta puritana Deyanira Alarcón, escritora de éxito, retirada tras un fracaso personal y matrimonial. Sin embargo, emborrona unos cuadernos secretos, un tipo de espejo que le ayudan a pensar, tras una primera y extensa disertación, acerca de su vida pasada, mientras se pierde o se encuentra, en una enigmática ciudad, Venecia.