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jueves, 26 de agosto de 2021

María Fernanda Ampuero

                                                   Ética del terror

                     

   

                               

            María Fernanda Ampuero (Guayaquil, 1976) publica, Sacrificios humanos (2021), su segundo volumen de cuentos, tras Pelea de gallos (2018), relatos sobre los vínculos y las relaciones de poder dentro del hogar, donde Ampuero iluminaba los oscuros espacios de violencia en el ámbito doméstico; con Sacrificios humanos revisa vidas y cuerpos a los que se les resta todo valor, se entregan en nombre de un sistema endeble desde el punto de vista ético y desigual, y trazan esa línea de continuidad entre la propuesta formal, su proyecto ético-político, o la atención a la problemática social que sacude a su país y a parte de Latinoamérica. Sus relatos se apegan a la tierra, evocan esa carnalidad y corporalidad que contraste con los horrores psicológicos descritos, emplea una imaginación salvaje para las metáforas y un estilo narrativo tan lírico como mágico de antiguas leyendas ecuatorianas.

       Estos relatos hablan de mujeres que se ayudan mutuamente, incluso desde el más allá, castigan las atrocidades del Señor de la Noche, o buscan justicia poética, como en “Biografía”: extranjeras que subsisten en un hábitat extraño e inhóspito, forzadas a sobrevivir, dan las gracias y no miran el rostro de quienes las someten, y siendo forasteras, mujeres y pobres, se convierten en objetivo de la violencia de género, otra forma de maldición, efecto de esos espíritus malignos. El patriarcado se convierte en verdugo de madres, hijas, hermanas y abuelas, ocurre en “Silba”, sentenciadas por su cárcel de sufrimiento, se les impide gritar ante tales horrores, aunque si comienzan a contar, una vez expulsen sus tormentos, no serán capaces de saber cuándo callar ni en qué momento el cuento debe cerrarse.

       Las protagonistas son las excluidas, en ellas el deseo es una de las peores formas del horror, más que víctimas descubrimos a personajes femeninos que de tanto ser objeto de acoso y abuso se vengarán del modo más concluyente, léase “Elegidas”, y acusadas en su día a día por múltiples delitos connaturales al hecho de existir se desatan a la profanación de cuanto es sagrado y representa el paraíso físico al que nunca se les permite el acceso, son las excluidas, “Hermanita”, un deseo que se traduce en terror. Las historias de Ampuero dibujan la inocencia como el escenario de las experiencias más cruentas, entre la soledad y las fobias, la repulsión y las barbaridades que revisten todas las inmundicias de la vida en los vínculos de sangre, incluso los de clase, porque si hay un lugar donde refugiarse, existe la posibilidad de que alguien lo invada, como en “Invasiones”, penurias de innegable fatalidad, o niñas expuestas en ese escenario de pesadillas que viven en un entorno de apariencia segura, el hogar “Pietà”. No teme la ecuatoriana hacer brillar las contradicciones entre las pasiones feroces y el dolor, “Edith”, o la violencia sexual como expresión de ese deseo desbordante que, llevado al extremo, deviene una fantasía donde se pierde el control, una adicción al trauma en el corazón extenuado de una mujer envuelta en un enamoramiento fugaz, la promesa fallida del enésimo hombre en su vida, “Lorena”. El terror se apodera del dormitorio, en la casa de una mujer se mete la oscuridad, y aunque ella estalle, será difícil que las tinieblas nos abandonen después de leer estos relatos.

 


 

                                  Sacrificios humanos

                             María Fernanda Ampuero

                      Madrid, Páginas de Espuma, 2021

 

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