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martes, 14 de septiembre de 2021

Luis García Jambrina

                          Una singular peregrinación jacobina

                                                

 

 

        La novela histórica experimentó un sorprendente giro a lo largo de la década de los 80 del pasado siglo XX, supuso su definitiva consagración a un género que diversificó el gusto en los lectores, aquellos que gozaban con una novela culta, con escenarios y ambientes bien descritos y concretaba una época, y otros se sorprendían por una intriga policíaca, con asesinos en mitad de la historia, independientemente de la época novelada. El curioso narrador, Luis García Jambrina (Zamora, 1960), iniciaba una saga literaria ambientada en la pícara y estudiantil Salamanca del siglo XV, con un joven Fernando de Rojas como protagonista, un excepcional investigador de sucesos cuya trama necesitaba un agudo pesquisidor. La primera novela, El manuscrito de piedra (2008), combinaba una verdad histórica y una trama policial: a finales del siglo XV, el joven Fernando de Rojas estudia Leyes en la Universidad de Salamanca y por encargo de don Diego de Deza, obispo de la ciudad, investigará la muerte de fray Tomás de Santo Domingo, catedrático de Prima de Teología en el Estudio General salmantino; la  segunda, El manuscrito de nieve (2010), repite protagonista, ciudad y ambientación, aunque profundiza en el retrato social, e insiste en el aspecto picaresco de los bajos fondos de la ciudad: embaucadores, tahúres, meretrices, buscavidas que deambulan por los barrios y se mezclan con el clero y los estudiantes; la muerte de uno de ellos, con las manos amputadas y dentro de un barril, desencadenará la trama que juega con la historia literaria porque quien descubre el asesinato es un mozo llamado Lázaro de Tormes.

        Fernando de Rojas vive alejado de la corte y de sus intrigas, en Talavera de la Reina, cuando es llamado por la Emperatriz Isabel de Portugal y vuelve a ser nombrado pesquisidor real: El manuscrito de fuego (2018), contempla un Rojas entrado ya en años, que acude a Medina del Campo, donde recibe el encargo de investigar el asesinato del antiguo hombre de placer del Emperador, su bufón, Don Francés de Zúñiga, expulsado recientemente de la Corte aunque había gozado durante muchos años del cariño del rey y de la reina. La propuesta, El manuscrito de aire (2019), más ambiciosa y comprometida, es cronológicamente anterior a El manuscrito de fuego, comienza el 6 de enero de 1515, en una pequeña aldea de indios taínos, próxima a la ciudad de Santo Domingo, en la isla La Española, arrasada por el fuego, una tragedia que conmueve a la pequeña congregación de frailes dominicos que enviará a España a dos de sus miembros para rogar al rey que envíe a alguien a la isla para que haga las pesquisas necesarias y descubra a los culpables y se haga justicia.

        El manuscrito de barro (2021) es la quinta entrega, y en esta ocasión la aventura del pesquisidor Fernando de Rojas está ambientada en el año 1525, cuando un peregrino aparece asesinado en el trayecto del camino, un poco antes de llegar a Burgos, y lo destacable de este caso es que es el primero y al que se sucederán algunos crímenes más, tienen, además, una curiosa connotación, los asesinatos siguen un patrón previo, una marca característica que por diversas razones presentan cada uno de los cadáveres. Rojas deberá hacer el camino francés, por expreso encargo del arzobispo de Santiago, y con la secreta intención de buscar al criminal o criminales que están haciendo que la peregrinación no sea segura, un hecho que podría tener funestas consecuencias, puesto que al extenderse la noticia de que el principal camino de llegada a Compostela no es seguro los peregrinos podrían optar por no realizar dicho viaje terrenal y espiritual. A Fernando de Rojas le ayudará el clérigo Elías do Cebreiro, y para ambos caminantes se abre un desconcertante horizonte cargado de amenazas, retos y encuentros misteriosos. Juntos se enfrentarán a una historia con un trasfondo detectivesco, vivirán episodios que tratarán de resolver con el misterio sobre la identidad del asesino, aunque, también, otras curiosidades y secretos completarán el relato de García Jambrina que otorga un peso específico sobre la ruta jacobea y la suerte de sus historias.

       La historia contada equilibra el concepto de novela histórica, con sus variantes, y la novela de intriga. El lector descubre fantásticos detalles de época adornados con misterio, leyendas y enigmáticos crímenes, además de una curiosa visión sobre la religión, la expiación y el pecado que nos traslada a recorrer las etapas de un viaje a pie repleto de sorpresas y no menos culpas.

 


                                   El manuscrito de barro

                                   Luis García Jambrina

                                  Madrid, Espasa, 2021

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