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sábado, 7 de enero de 2017

Centenario Gloria Fuertes




   Gloria Fuertes es uno de los referentes de la literatura infantil española del siglo XX. Aunque son muchas las facetas literarias y musicales que cultivó, la dedicada a la producción para niños es la más conocida. Entre muchos otros premios, fue galardonada con el diploma de Honor del Premio Internacional de Literatura Infantil Hans Christian Andersen.
   La biografía de Gloria Fuertes está llena de datos confusos que ella misma se encargó de ir difundiendo y cambiando constantemente: el año de su nacimiento o el número de hermanos, ya que no está claro si fueron seis, ocho o nueve... Hemos intentado reconstruir lo más fidedignamente su vida, pero no descartamos que nosotros también hayamos caído en ese juego que mantenía celosamente para preservar su intimidad.
   Gloria Fuertes nació el 28 de julio de 1917 en el madrileño barrio de Lavapiés en el seno de una familia humilde. De madre, costurera y sirvienta, casi muere en el parto, tal como ella misma refleja en los versos de una de sus «autobiografías». Debido a la profesión de su padre, bedel, la familia cambió varias veces de residencia en Madrid.
   A los tres años ya sabía leer y a los cinco escribía cuentos y los dibujaba. Luego los cosía con hilos para encuadernarlos. Esos fueron sus libros infantiles.

«El camello cojito (Auto de los Reyes Magos)», de Gloria Fuertes

 




El camello se pinchó
con un cardo en el camino
y el mecánico Melchor
le dio vino.
Baltasar fue a repostar
más allá del quinto pino
e intranquilo el gran Melchor
consultaba su «Longinos».
—¡No llegamos,
no llegamos
y el Santo Parto ha venido!
—Son las doce y tres minutos
y tres reyes se han perdido.
El camello cojeando
más medio muerto que vivo
va espeluchando su felpa
entre los troncos de olivos.
Acercándose a Gaspar,
Melchor le dijo al oído:
—Vaya birria de camello
que en Oriente te han vendido.
A la entrada de Belén
al camello le dio hipo.
¡Ay, qué tristeza tan grande
en su belfo y en su tipo!
Se iba cayendo la mirra
a lo largo del camino;
Baltasar lleva los cofres,
Melchor empujaba al bicho.
Y a las tantas ya del alba
—ya cantaban pajarillos—
los tres reyes se quedaron
boquiabiertos e indecisos,
oyendo hablar como a un Hombre
a un Niño recién nacido.
—No quiero oro ni incienso
ni esos tesoros tan fríos,
quiero al camello, le quiero.
Le quiero —repitió el Niño.
A pie vuelven los tres reyes
cabizbajos y afligidos.
Mientras el camello echado
le hace cosquillas al Niño.
 
© Gloria Fuertes


viernes, 6 de enero de 2017

Cuanto sé de las beguinas y los beguinatos



    Todo proyecto narrativo, toda ficción exige, de alguna manera, un proceso de documentación, sobre todo cuando la Historia juega un papel importante, y algunos datos son la referencia a unos hechos ocurridos en el pasado que pueden ser verificados; también, para El secreto de las beguinas, hubo un proceso de asimilación del fenómeno, y de la vida cotidiana que llevaban estas mujeres en los Países Bajos. Esta documentada referencia a continuación, muestra alguna de sus peculiaridades.


Beguinas y sus particularidades
        Otro movimiento monástico, místico que rozó la herejía frente a la iglesia, fueron las llamadas Beguinas, aunque no fue el primer movimiento femenino en la historia del cristianismo, pero si el más llamativo, aparte de las llamadas guillerminas. El papel de la mujer en la Edad Media estaba limitado a casarse, o dedicarse en la iglesia a coser o tejer los mantos y las ropas de las imágenes en los templos, capillas, o catedrales. En otros casos los monasterios de monjas era otra elección, pero por lo general solo las clases pudientes solían acceder a esos privilegios.

        Por otro lado debido a las cruzadas y las numerosas guerras de aquella época, en las ciudades abundaban más mujeres que hombres. Por ello surgieron grupos de mujeres que se unieron en congregaciones u órdenes organizadas y con cierta independencia y a espaldas de la iglesia, quien no les abría las puertas a otras oportunidades. A diferencia de valdenses y otros grupos donde las mujeres tenían un papel mas activo, en la iglesia estaban totalmente vetadas. Poco a poco algunas mujeres sobre todo en las ciudades fueron recibiendo más educación y sin elegir la vida aislada de las monjas, quisieron dedicarse a hacer labores mas activas, ayudar a los sectores mas desfavorecidos de su sociedad, en otros casos se dedicaban a la educación de estos. Pero a diferencia de las llamadas religiosas o monjas, ellas no tomaban votos, podían volver al mundo y casarse si así lo deseaban, o si surgía la ocasión y no renunciaban a sus propiedades. Si no tenía medios para mantenerse, no pedían ni aceptaban limosnas, sino que se mantenían a través de labores manuales o a través de enseñar a los hijos de burgueses, como tutoras o maestras. Así surgió a orillas de Rin, en los Países Bajos, Francia y Alemania, en muchas ciudades europeas, sobre todo en los extrarradios de pueblos y ciudades, numerosos grupos de mujeres que fueron llamadas las beguinas.

        Con respecto al nombre hay varias hipótesis, una de ellas nos lleva al año 1160, cuando cierto sacerdote de Lieja llamado Lambert le Begue, otro critico de la época de la revolución de los pobres, quien predicó contra el poder y corrupción de la iglesia y se esforzó por llevar la Biblia a lenguajes vernáculos, se dice que fundó una iglesia nueva en la que introdujo, mujeres, viudas, desvalidas, parias y otros pobres de la ciudad, de allí el nombre de beguinas, además relacionado con un defecto en el habla del mencionado sacerdote, que al parecer era tartamudo, y el termino le begué precisamente aludía a ese defecto. Pero no hay pruebas ni constatación del nombre beguinas antes del 1200.

        Otros apuntan que el nombre se les dio por estar relacionadas con las limosnas, pues en el flamenco antiguo hablado en los países bajos la expresión "de beghen", tiene el sentido de pedir. Pero si algo no hacían las beguinas era que no pedían limosnas, sino que era unas auténticas buscavidas, algo realmente difícil y loable en aquella época.

        También hay quien atribuye el nombre por Bega, un santo de la ciudad de Nivelles, según cierta tradición, allí fue donde se estableció la primera agrupación de beguinas, pero esto es una tradición contada para confirmar que la orden era eclesiásticamente legal o basada en criterios eclesiásticos, cosa que no fue verdad en sus principios.

        Incluso algunos intentan relacionar el nombre con los cátaros, al afirmar que beguinas era una derivación de albigenses, cosa que por otro lado no se sostiene, pues aunque también se fundaron comunidades de beguinas allí con el tiempo, para la época de la cruzada albigense, ella se movían sobre todo en el centro de Europa y no en el sur de Francia.
        Por último algunos creen que tomaron el nombre de beguinas por el tono del hábito que era de color beige de lana burda, muy similar al de los «humillados» de Italia. Quizás fuese esta la razón más lógica para su nombre, aunque por otro lado, era un grupo muy heterogéneo, y con pocas reglas de estricto cumplimiento. Por ejemplo había beguinatos, donde las participantes provenían de clases altas, algunas de las cuales hasta tenían servidumbre en sus casas, en otros solo aceptaban mujeres de clases humildes, fue mas adelante que algunas aceptaron las reglas originales de los franciscanos espirituales, con quienes guardaron ciertas afinidades. 

        En los Países Bajos florecieron numerosas agrupaciones de beguinas. Ya existían beguinatos en Mechlin en 1207, otro en Bruselas en 1245, otro en Louvain en 1243, otro en Brujas en 1244, y para el final del siglo, difícilmente existía una comunidad dentro de los Países Bajos que no tuviese su propio Beguinage, y prácticamente todas las grandes ciudades tenían dos o tres o tal vez más. De allí se extendieron por toda Europa, y aunque la iglesia las ignoró al principio, pronto por la obra de la inquisición, se supo de ellas y se tomaron medidas, se quiso hacer un reconocimiento oficial al movimiento y dotarle de normas y reglas aceptadas por la iglesia, eso los hizo el papa Gregorio IX en 1233 para evitar que estas se convirtiesen en un movimiento herético alejado de la iglesia.



        Una de las características que las distinguía era que compartían una alta cultura, lo que las distanciaba de otras mujeres de la época, sobre todo en las clases bajas, pues era difícil que estas estudiaran en universidades o monasterios famosos, pero las que tenían ciertas dotes o conocimientos lo compartían con otras menos favorecidas y así surgieron escritoras y compositoras que dejaron para la posteridad algunas de sus obras. Por otro lado gustaban de estudiar las obras y explicaciones más sencillas y elocuentes de algunos llamados herejes de la época, como Pierre Olivi. En otros casos circulaban en sus beguinatos, como se llamaba a las agrupaciones de casas que ocupaban en las afueras de las ciudades, libros que poco tiempo antes habían sido quemados por ser considerados heréticos, como los escritos de Amalrico de Bena, o Amaury de Bene, del que daremos detalles mas adelante. Entre otras cosas enseñaba que Dios estaba en todo y en todos, de tal manera que esto influyó en que algunas beguinas cultivaran el misticismo o las experiencias de unión directa con Dios.


        Algunas de las obras que han sobrevivido hasta nuestros días, hablan del amor, tanto a Dios, como al amor carnal, así tenemos el ejemplo de una de las mas destacables autoras beguinas, Hadewich de Amberes, quien escribió el tratado poético Amar el Amor donde entre otras cosas aparece la siguiente estrofa:

Al noble amor
me he dado por completo
pierda o gane
todo es suyo en cualquier caso.

¿Qué me ha sucedido
que ya no estoy en mí?

Sorbió la sustancia de mi mente.
Mas su naturaleza me asegura
que las penas del amor son un tesoro.
(Amar el amor H.A)

        Así, las beguinas se enfrentaban nada más y nada menos que con el poder eclesiástico y patriarcal de una iglesia recelosa por las numerosas fuentes heréticas que surgían por doquier. Ellas consideraban la experiencia religiosa como una relación inmediata con Dios, y que expresaban con propia voz y escritura, y no necesitaban para ello la interpretación eclesiástica de la palabra divina, ya que esta era sencilla y clara.

 
       En realidad ellas no buscaban un aislamiento como acostumbraban otras órdenes femeninas de encierro y meditación, por ello la alusión a vivir en el desierto como los ascetas de la antigüedad. Tampoco querían plantearse como una oposición abierta, ni rebelarse contra la iglesia a la que nunca quisieron abandonar. o aceptar, pues de ninguna manera aceptaba las acusaciones contra ella vertidas. Se le acusaba de ser simpatizante de una herejía llamada "Hermanos del libre espíritu", cosa que por supuesto no tenia fundamento; pero como el tribunal de la inquisición, "siempre" demostraba la culpabilidad de quien quisiere considerar culpable, aquella beguina fue juzgada sin defensa y considerada hereje, condenada a la mas penosa y cruel de las muertes, ser torturada y quemada viva públicamente, como si de una bruja se tratara. 




        Se considera que las beguinas, junto con los trovadores, fundaron la lengua literaria flamenca, francesa y alemana. Participaban en la apertura del saber teológico a los laicos, arrancándolo del latín clerical y vertiéndolo a las lenguas vulgares. La traducción de obras del místico alemán Johannes Eckhart y la divulgación de su propia obra le costó la hoguera también en aquel tristemente celebre año 1310.





     


     Todo proyecto narrativo, toda ficción exige, de alguna manera, un proceso de documentación, sobre todo cuando la Historia, juega un papel importante, y algunos datos son la referencia a unos hechos ocurridos en el pasado; también, para El secreto de las beguinas, hubo un proceso de asimilación del fenómeno, y de la vida cotidiana que llevaban estas mujeres en los Países Bajos. Esta documentaba referencia muestra alguna de sus peculiaridades.


      La orden de las beguinas ya había sido prohibido años atrás, en el concilio de Lyon en 1274, pero aquella prohibición no había sido puesta en práctica, pues estas seguían con sus labores en cada vez más ciudades europeas. Fue el temible y obsesivo papa Juan XXII, por el 1316, quien se propuso acabar con las beguinas al igual que con las brujas, quizás en el fondo tenía cierto sentimiento misógino, lo que si queda establecido es que este Papa se caracterizó por perseguir cruelmente a todo movimiento de pensamiento que se saliera de su canon, sobre todo si era femenino.















Madrid, Trifaldi, 2016; 15€

jueves, 5 de enero de 2017

Roberto Bolaño



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BOLAÑO EN SU PARAÍSO


       Roberto Bolaño (Chile, 1953-España, 2003) ha sido, tal vez, el caso más sorprendente de la literatura escrita en castellano de los últimos tiempos. Quizá porque en sus años de juventud se debatiera entre llegar a un mayor público con su literatura y sólo lo consiguiera en su madurez creadora, es decir, a raíz de la publicación de Los detectives salvajes (1998), un libro que tantas satisfacciones le produjera y cuando ya la resonancia del resto de su obra le llevaría a dejar de ser un autor de culto para sorprender a propios y ajenos con una narrativa singular.
       Un año después de su desaparición el crítico Ignacio Echevarría reúne en un volumen titulado Entre paréntesis (2004), un centenar de textos y ensayos publicados entre 1998 y 2003. Subtitulado Ensayos, artículos y discursos la ordenación de este material se inicia con un «Autorretrato» escrito por el autor en 2001, poco antes de que naciera su hija Alexandra, y siguen, inicialmente, los textos de tres discursos en los que se puede apreciar la evolución del escritor en sus propias palabras. «Fragmentos de un regreso al país natal» ofrece una miscelánea de textos sobre su personal concepto del exilio y de sus vueltas a su Chile natal. «Entre paréntesis» recoge, en tres amplios apartados, sus colaboraciones en el diario chileno Las Últimas Noticias y el Diari de Girona; los apartados corresponden, como explica perfectamente Echevarría, en el primer bloque a las columnas publicadas en el Diari (enero 1999-abril 2000), el resto a Últimas Noticias, con alguna repetición, pero se incluyen las originales publicados en el diario chileno (septiembre 2002-enero 2003). El siguiente bloque titulado «Escenarios» recoge crónicas de viaje, artículos de circunstancias y, sobre todo, sus impresiones sobre el espacio físico del pueblo costero Blanes, ese lugar donde Bolaño siempre se sintió muy a gusto como lo demuestra en algunos textos, como «Pregón de Blanes» o «Playa». En «El bibliotecario valiente» aparecen algunas de sus lecturas y opiniones sobre escritores y libros, todos muy de circunstancias y concebidos para determinadas actuaciones; se incluye el texto inconcluso, «Sevilla me mata» que debería haber terminado para el Encuentro de Escritores Latinoamericanos, organizado por Seix- Barral en la capital andaluza en junio de 2003. Y en el último apartado, «Un narrador en la intimidad» Bolaño recuerda su formación de lector y nos permite ver parte de su cocina literaria. Una entrevista concedida a la edición mexicana de Playboy y publicada coincidiendo con la fecha de su muerte cierran el volumen, además de una excelente anotación de la procedencia de los textos, así como algunas notas aclaratorias a éstos.
       El lenguaje de Roberto Bolaño se muestra vigilante y lleno de gracia—ha escrito algún crítico—; construye sus textos de una manera desconcertante, resultan brillantes e infinitamente próximos a una realidad cercana; fue su forma, más natural, de resistirse al mal, a la adversidad y a la mediocridad humanas.







ENTRE PARÉNTESIS
Roberto Bolaño
Edición de Ignacio Echevarría
Anagrama, Barcelona, 2004

miércoles, 4 de enero de 2017

José María Merino



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EL ARTE DE LEER

              
       José María Merino (La Coruña, 1941) es uno de los autores españoles contemporáneos que une, a sus cualidades de excelente narrador, esa otra faceta no muy ajena a la historia literaria calificada de teoría de la crítica o ensayo en su sentido más puro porque, entre otras cosas, se ocupa de las reflexiones en torno al fenómeno de la creación literaria y de los mecanismos y desarrollos que intervienen en la construcción de las obras en general. Aspectos que se concretan en el caso de Merino en el género narrativo, tanto el extenso como el breve, disciplinas donde ejerce de maestro desde hace años.
       A una dilatada obra narrativa hasta el momento, habría que recordar su anterior libro de relatos Días imaginarios (2002) premiado con el NH de cuentos y valorado muy positivamente por la crítica, se suma ahora una  curiosa entrega titulada Ficción continua (2004) porque, en realidad, el autor reúne sus reflexiones en torno a la invención literaria y, sobre todo, expone su larga experiencia como lector y creador. La labor teórica de Merino en estos últimos años queda demostrada en este libro, que él mismo ha dividido, siguiendo el índice, en dos grandes apartados titulados acertadamente, «Los círculos de la ficción» donde se recogen ensayos de carácter general, más o menos extensos y un segundo bloque, más concreto y breve «De cuentos y novelas», suma de reseñas y notas críticas en torno a obras y autores recientes: caso del fenómeno Harry Potter o la novela cibernética. Este, en primera instancia, sería un libro necesario en el panorama crítico actual puesto que ayuda, sobre todo esa primera parte ensayística, a centrar nuestra atención en algunas cuestiones y formas relativas al mundo de la literatura, sobre todo en los aspectos técnicos relacionados con el cuento, la novela corta y la novela extensa que Merino trata de dilucidar desde su perspectiva de creador. Sobresalen cuestiones con respecto a espacio irreconocible por algunos como se anota en el ensayo «Los parajes de la ficción», es decir, las conductas de los personajes o héroes y heroínas con respecto al espacio físico adecuado que ocupan en las obras para que éstas se cumplan verazmente y, en semejante interés, apostilla consideraciones en torno al Quijote, en realidad, el delirio quijotesco que enlazaría con ciertos aspectos de la literatura fantástica que tanto interesan al autor.
       Dedica una especial atención, en esa breve referencia que otorga la reseña, a los cuentos españoles desde la Edad media al siglo XVII, los relatos de Clarín, el aspecto, en general, del género ante el reto del siglo XXI, e incluso ilustra algunos clásicos como los rusos Pushkin, Goncharov y Tolstói o Stevenson, Conrad, Hesse y Traven que determinarán la atención de los jóvenes lectores para terminar su ensayo con la relación que se establece entre la novela y el cine, por citar algunas de las recomendaciones que hace Merino en su particular visión de esa ficción continua a que no renuncia.










FICCIÓN CONTINUA
José María Merino
Seix-Barral, Barcelona, 2004

martes, 3 de enero de 2017

Conociendo a Betty



   Betty ha ido haciéndose un hueco en nuestra familia, en primavera cumplirá dos años con nosotros, aunque según su veterinaria, ella nacería a finales de febrero de 2015, así que cuando llegó a casa, apenas si tenía dos meses, era una auténtica bolita peluda con hambre y falta de cariño. El hambre se lo quitamos enseguida, es muy agradecida, y el cariño ha ido en aumento durante todo este tiempo; claro que ella, por su parte, es noble, cariñosa y agradecida, y por no añadir muchos más calificativos: despierta e inteligente. 
















   
   
   Ha protagonizado un relato, que ha sido incluido, en el proyecto-libro, El libro del perrillo solo (2016), cuyos fondos van destinados a la Protectora de Animales, Nueva Vida, de Huércal Overa (Almería). El libro se puede conseguir en algunas librerías y en Amazon, a la dirección que se indica al final, y el relato se puede leer a continuación, y se titula, “Conociendo a Betty”, que algún día formará parte de un libro sobre esta perrita que nos alegra los días de nuestra vida. Pero esa será, otra historia. 





1. El encuentro

       Los humanos, no voy a ser yo quien diga lo contrario, se creen muy listos, o al menos eso aparentan. Y lo afirmo porque no saben apenas nada, o ignoran absolutamente todo acerca de los sentimientos perrunos.
       Si miramos muy fijos y movemos nuestra cabeza a izquierda y derecha para hacernos entender, ellos nos devuelven la mirada y, en ocasiones, ponen cara de asombro o simplemente sonríen, por no decir otra cosa; en realidad, tenemos hambre, y sed, incluso pedimos que nos lleven a hacer nuestras necesidades y, en la mayoría de los casos, es verdad pretendemos llamar su atención por cualquier otro motivo, y para que sepan que nosotros, también, formamos parte de su mundo.
       Con todo esto, no digo que sea nada fácil una comunicación canina-humana, pero al igual que somos capaces de adoptar ciertas pautas y costumbres cuando convivimos durante algún tiempo entre los humanos, ellos deberían esforzarse por comprender a quienes tenemos cuatro patas. Es una simple cuestión de aprendizaje mutuo, y de atender nuestras necesidades según se vayan produciendo.
       No fue fácil, es verdad, pero muy pronto supimos que nos iríamos conociendo, y entonces comprendí que me había asegurado un lugar donde disfrutar de mis días junto a aquella familia que por qué no, también podría ser la mía.


2. La sorpresa

       No resulta nada fácil hacerse cargo de una mascota, sobre todo si nunca has pensado en la posibilidad de adoptar alguna. A veces el destino es muy caprichoso, y la compra de una simple barra de pan para el desayuno en un supermercado cercano te lleva a una extraña decisión; no por la barra comprada, claro, sino porque cuando giras tu cabeza observas como te sigue un perrito que apenas levanta un palmo de suelo, le cuesta alcanzarte porque sus patitas son aun muy pequeñas, pero no ceja en su intento de cruzarse en tu camino y rozarse con tus pies; cuando después del pequeño tramo que separa el establecimiento de tu casa, el perrito aun persiste en su actitud,  no ha dejado de seguir tus pasos, es entonces cuando tomas la improvisada decisión de dejarlo a la puerta porque no sabes nada de él, tal vez se haya extraviado porque no has tenido la precaución de ver si lleva una correa, y cierras y aun sigues pensando. Albergas la idea de que un buen rato después se habrá cansado de esperar y, una vez más, cuando vuelvas a abrir la puerta habrá desaparecido, nunca más volverás a verlo.
       Y ese destino, tan caprichoso como arbitrario, esa mañana te juega una mala pasada, cuando con todo el sigilo del mundo, echas un vistazo, y ves que asoma un pequeño hocico y unos grandes ojos que no dejan de decirte, —¡por favor, no me dejes abandonado! Te he seguido, me gustas, y tengo mucha hambre—. Un pequeño plato con leche, ¡gran error!, es el comienzo de ese acto que te lleva a tomar una decisión: cierta responsabilidad, y un primer pensamiento, te obliga llevarlo a un veterinario para que le eche un vistazo, nos diga si es un perro sano, aunque siempre contemplas la posibilidad de devolverlo a su amo si está identificado; pero nada de eso resulta, y es entonces cuando te enfrentas a un verdadero problema.
 
Betty atenta
3. Me quedo

          A nadie debe extrañarle que me guste jugar con la tierra, sobre todo en esos primeros días porque me dejaban estar bastante tiempo a la puerta de la casa, en un bonito porche rodeado de muchas macetas de todos los tamaños, alegres colores y cubiertas de una tierra esponjosa y apetecible donde escarbar.
       Tenía todo el día para estar por allí, olfateaba y me divertía mucho, aunque de vez en cuando surgía algún problema.
       Me gustaban, sobre todo, las macetas más pequeñas donde podía subirme y remover la tierra, pero lo que yo ignoraba entonces era el lío que se montaba allí, toda la tierra esparcida por el suelo, algunas macetas se rompían y el ruido me asustaba, y era cuando venía lo peor, porque el humano salía a ver lo ocurrido, entonces yo emprendía una huida a tiempo, corría en cualquier dirección. No muy lejos observaba que algo no estaba bien, porque aquella familia recogía todo aquello que yo había roto. Con el tiempo me he dado cuenta de que las macetas son bonitas y adornan, y claro no sirven para jugar. Pero lo más importante es que, a pesar de todo, me dejaban estar allí, me llevaba alguna regañina que otra, pero por la noche me volvían a dejar en el porche, y siempre tenía agua y comida disponible para cuando me apeteciera, tuviera sed y hambre. Aquel sería un buen lugar para quedarse, de momento no tenía muchos problemas, algún accidente imprevisto, pero observaba la cara del humano que me había recogido, no parecía estar muy contento con mis travesuras, le oía gritarme y decir un nombre, pero siempre me las perdonaba y acariciaba mi cabeza.
 

4. Se llama Betty

       Los primeros días, las primeras semanas no resultaron nada fácil convivir con aquella pequeña perrita, y aunque nos habíamos esforzado en buscar a su dueño, muy pronto desistimos y aceptamos que, de una manera u otra, debería quedarse con nosotros.
       — ¡Nada de entrar a la casa…! —fue el único requisito de una madre protectora con respecto a las cosas de su casa, o el contacto humano con la perrita.
       Primeras y repetidas visitas al veterinario, primer corte de pelo y el aprendizaje a que nos enfrentábamos a diario para conocer sus hábitos y costumbres, paseos por las mañanas y por las tardes, ensayo de una diversidad de piensos y golosinas para alimentarla. Y lo más importante: buscar un nombre para una personalidad tan diminuta y, de paso, que le gustara. No fue muy difícil, y como se trataba de una perrita: Betty.
       Transcurridas las primeras semanas, y a medida que avanzaba el verano, Betty se fue acostumbrado a deambular por el porche, los alrededores de nuestra casa, husmear por el campo y, también, a escaparse en alguna que otra ocasión, y por añadidura a no saber cómo volvería a entrar, y entonces ladraba durante un buen rato para que la rescatáramos y volviera a nuestro recinto, a la comodidad del porche, y a sentirse segura.
       Las macetas habían quedado a un lado, la pequeña casita que durante unos días le sirvió de abrigo, también, y ahora disponía de un pequeño colchón para dormir en la misma puerta de entrada de nuestra casa, con la intención de que no la traspasara nunca, aunque en ocasiones era muy difícil que no consiguiera hacerlo porque era tan pequeña como rápida, se colaba y nos hacía gracia que siempre intentara estar con nosotros.

Betty descansa
5. Una familia

       Las noches eran cálidas, había mucho donde husmear y buscaba emociones alejándome del porche y del colchón que me habían comprado, pero cuando ya era muy oscuro me dejaban tendida en él, y añadían una pequeña manta para protegerme de la humedad, no dudaba en escabullirme porque las aventuras estaban no muy lejos de allí; un cachorro-perrita debe dormir bastantes horas al día, aunque yo no tenía gana de estar aburrida, buena parte de la noche deambulaba buscando por los alrededores. El día era muy caluroso y, entonces, era cuando me refugiaba en el porche, y me tendía en la cama para dormitar durante horas perdidas de la madrugada.
       Mi amo se asomaba y me veía allí tumbada, sonreía y pensaba que poco a poco me iba acostumbrando al lugar. Y lo mejor, notaba que su cariño hacía mí iba creciendo, porque me acariciaba, y en ocasiones jugaba conmigo, y siempre me premiaba cuando hacía las cosas bien, me gustaba que paseáramos juntos y cuando me alimentaba.

       La paciencia es una virtud, y sobre la cría de mascotas leía lo suficiente como para derrochar conocimientos en las primeras semanas de convivencia. Tuvimos que adaptarnos, e intuí que deberíamos seguir unas pautas comunes, paseos, tiempo de juego, y determinadas comidas, que incluían algunos de esos premios que se aconsejan por buen comportamiento. Fue de esta manera como Betty y yo fuimos acercándonos, y lo mismo con el resto de la familia.

       Lo mejor, mi relación con Aída, mi humana-peque que pronto se involucró, me llevaba al veterinario, al atardecer me daba la comida, jugaba conmigo, y siempre disculpaba mis travesuras: subirme a su cama, llevarme sus calcetines, mordisquear su alfombra; y luego estaba la pequeña Paula, que volvía a casa de vez en cuando, y entonces corríamos por el pasillo de la casa y tiraba mis juguetes para que los cogiera con mi boca y se los  devolviera, y ahora mi mami-humana que, poco a poco, se fue encariñando, recuerdo que me sostenía en sus brazos y me acurrucaba cuando estuve malita, y fue ella quien me permitió entrar en la casa grande y espaciosa, tumbarme a sus pies, dormir en el sofá, y disponer de mis rincones favoritos, aunque esas son otras muchas historias que algún día debo contar, y debo añadir que, de momento, soy feliz con mi familia humana, y os aseguro que me tratan, muy, muy bien. 

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lunes, 2 de enero de 2017

2017



        Con el deseo y la seguridad de que este recién estrenado, 2017 venga repleto de buena literatura, mejores deseos, y mi agradecimiento a tantos seguidores y lectores.
        Feliz Año.


domingo, 1 de enero de 2017

Caricaturas



          Caricatura es una figura en que se deforma el aspecto de una persona. La palabra caricatura es de origen italiano “caricare” que significa “cargar” o “exagerar”.

                                                                      Justo Navarro