“Los buenos libros se escriben para que gusten a sus autores; luego a Dios o al Diablo, o quizá a ambos; y en tercer lugar, para nadie”. Juan Carlos Onetti
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domingo, 10 de marzo de 2019
sábado, 9 de marzo de 2019
viernes, 8 de marzo de 2019
Ante el cierre de la revista Mercurio
En
la Asociación de Periodistas Culturales de Andalucía “José María Bernáldez”
hemos conocido el inminente cierre de la Revista Mercurio,
editada por la
Fundación José Manuel Lara, con el apoyo del Grupo Planeta.
Cierre que nos parece inexplicable, dada la importante labor de fomento de la
lectura que realiza desde su creación y, especialmente desde que la Fundación Lara la
convirtió en una revista de información y difusión de la lectura de
distribución nacional. Su presencia gratuita en librerías y espacios culturales
de todo el país se ha hecho imprescindible para los miles de lectores que
esperan mensualmente su cuidada edición. Una labor por la que, a modo de
“vacuna” contra su cierre, debería recibir en 2019 el Premio Nacional de
Fomento de la Lectura, que concede el Ministerio de Cultura. En sus más de 20
años de trayectoria se ha convertido en una referencia de calidad, variedad e
independencia, imprescindible para seguir la actualidad literaria nacional,
contando para ello con las mejores firmas del país, tanto de la crítica
literaria, como del periodismo cultural o del propio ámbito de la creación
literaria. De ahí que, mediante este escrito reivindiquemos la labor que
realiza la Revista
Mercurio y su irremplazable promoción de la lectura, la
literatura y, en general, de la divulgación del conocimiento, por lo que
solicitamos a sus responsables su continuidad. Con ese objetivo, conseguir que
continúe con su labor de fomento de la lectura por muchos años más, pedimos a
todos los interesados que distribuyan esta carta a quienes se puedan sentir
afectados por su anunciada desaparición (autores, periodistas, lectores…) para
que manifiesten su apoyo enviando un correo electrónico a la dirección de la
Asociación, periodistasculturalesand@gmail.com, con el texto “Quiero seguir
leyendo la Revista
Mercurio”.
Asociación
de Periodistas Culturales de Andalucía "José María Bernáldez".
jueves, 7 de marzo de 2019
Álvaro Pombo
…me gusta
LOA DE LA
MALDAD
El hallazgo de una identidad propia, la
grácil disolución de lo real, o esos ecos de una posible alineación sustentan
las claves de la narrativa de Álvaro Pombo (Santander, 1939). Añadamos una reflexión
sobre la realidad, la irrupción de fuerzas exteriores que provocan aspectos
irreales, problemas de personalidad, con la soledad o el desequilibrio como
telón de fondo, el poder sobre las personas y la verdad cuestionada: lo
subjetivo/ lo objetivo, y un posible desdoblamiento; una sexualidad vivida a
través de la ensoñación, profundas meditaciones filosóficas que, de alguna
manera, sintetizan una rica gama de quiebros irónicos en muchos de los
personajes creados por el santanderino. De los diálogos, característicos de sus
historias, surgen auténticas tragicomedias de constantes giros en torno a la
identidad y su problemática de fondo; poco importa que intentemos definirlos,
forman parte de un estado de penumbra psicológica, de sus vivencias con lo real
se traduce la realidad misma, casi todos reducen su personalidad al equívoco, a
una ambigüedad constante, como si todo estuviera compuesto al revés, hecho que
obliga al lector a una continua pregunta, o a indagar en la complejidad de sus
relaciones.
Retrato
del vizconde en invierno (2018) reúne características ensayadas anteriormente
por el narrador, y centra su mirada sobre la figura de un intelectual, Horacio
vizconde de la Granja, un octogenario
viudo que ha liderado todo ese proceso de pensamiento de la Transición española,
y que al filo de su cumpleaños se resiste a aceptar su senectud. Curioso quiebro
en la temática que añadir al acervo de Pombo: la vejez, y el evidente relevo
biológico, aunque en muchas de las páginas de esta novela se subraye el sentido
de la decrepitud, desarrollado en sus mejores momentos, una auténtica tragedia
clásica donde se ejecuta la idea de la maldad, o de quien necesita el mal para sentirse
vivo. El protagonista, aún guapo y elegante, convive con sus hijos Miriam y
Aarón, en un espléndido ático. El hijo, también escritor, acaba de ganar el
Premio Nadal con Espalter, una emotiva
elegía descriptiva sobre la muerte de su madre Elena, en la que el vizconde
carece de papel alguno. A ese núcleo de personajes se añaden los amantes del
padre e hijo, Lola Rivas, veinte años menor y el joven Lucas Muñoz, que
funcionarán a lo largo del relato como reflejos de las insuficiencias y las tensiones
familiares. Un pequeño círculo externo de personajes completa esa función, el
cura Ildefonso y su hermana Isa, tan irritantes como cómicos caracterizados en
un grotesco catolicismo franquista. Todos en una caja de resonancia de ese
siniestro concepto del alma de Horacio en que se ha convertido su vida actual, y
que Lola y Aarón intentarán salvar en el retrato al óleo que le regalarán para
su cumpleaños, pintado durante el invierno, una celebración coral que se convierte
en la imagen de una decadente e icónica aristocracia.
Retrato
del vizconde en invierno se sintetiza como una ostentosa afirmación de
poder: la del vizconde, que sustenta con su inteligencia, pero no oculta la
debilidad de un cuerpo que quiere sobrevivir a toda costa, incluso matando,
como muestra del ejercicio último de vindicación frente a su muerte lenta, en una
vejez nunca aceptada que Pombo resuelve en soberbias imágenes no exentas de
algunas crueldades, como verificación de una excelente tragedia.
RETRATO DEL VIZCONDE EN INVIERNO
Álvaro Pombo
Barcelona, Destino, 2018
miércoles, 6 de marzo de 2019
A través de las Españas
Sevilla
Tras unas
treinta horas de ferrocarril, se experimenta una vaga necesidad de estirarse o
de sumergirse; una vez en el hotel, comienza el aseo. En principio, el solo
nombre de Sevilla inspira al viajero un sentimiento de respeto y de admiración.
¡Aquí está esta célebre ciudad, tanto por sus fastos pasados como por su
presente! Apenas deposito mi equipaje mediante algunas monedas de vil metal, me
lanzo hacia un barbero de la capital, con el fin de honrar el famoso recuerdo;
Rossini me domina por entero. Entro en un establecimiento. El dueño daba
vueltas a su sempiterno cigarro, lanza una mirada de desconfianza sobre el
intruso y me recibe con mal talante. Habituado en mis viajes a encontrarme
gente de todo tipo de caracteres y de todos los temperamentos, me siento y
espero. Mi personaje deambula alrededor de mí con el aire de quien quisiera
saber a quién tiene el honor de hablar. Al fin, rompiendo el silencio, me
pregunta: "¿Usted es extranjero? - Sí, señor. -¿Usted es francés? - No,
señor."
Hay una pausa
embarazosa en la que el barbero de la Sevilla moderna reflexiona y busca entre
sus recuerdos cuál debe ser la nación a la que pertenece un extranjero que no
es francés. Así que decido liberar a mi locuaz barbero de su duda: "Soy
suizo". Entonces su rostro se ilumina. "Buen país, pueblo sabio,
buenos ayuntamientos." Lo que más sorprende a estas buenas gentes es que
existan países en los que hay buenos gobiernos municipales, prueba evidente de
que es la primera reforma que demandan para ellos. Nuestro barbero sevillano no
se avendría a servir a un conde de Almaviva. Es un excelente republicano que me
cuenta, como si tal cosa, cómo el 4 de enero la población de Sevilla no ha
cedido ante el gobierno porque se temía una trampa. Se podría haber traído a
las tropas, pero esto no se consideró, ya que el movimiento no se tuvo por algo
serio, y se espera que las personas que están en el poder cometan un sacrilegio
contra las libertades para revolverse; mientras tanto se les dejará salir así
del compromiso. Esta perorata es todo el sistema del sur de España, región profundamente
republicana, pero dispuesta a justificar a las personas en el poder. Salí de
casa del barbero, provisto de su afecto como por otra parte lo había tenido del
exdiputado a cortes. Me pidió por favor que volviera a verlo porque quería
presentarme a algunos de sus colegas, republicanos convencidos y partidarios de
Castelar. Estos barberos de Sevilla son todos como éste. Así que habría que
recorrer toda la ciudad, la provincia, para encontrar al alegre Fígaro que tan
bien secundaba el conde de Almaviva. El ferrocarril y la República lo cambian
todo.
Sevilla es una
espléndida ciudad que se extiende a ambas orillas del Guadalquivir. En la
orilla derecha está el barrio de Triana, villa moruna con pequeñas casas de un
piso, blanqueadas con cal, pobladas de familias de estos célebres gitanos de
los que tanto se habla. Su belleza está reconocida y consagrada, y sin embargo
lo único que veo son muchachas amarillentas, mujeres ancianas bastante feas, pero
con ojos de ensueño. Pero aquí, entre estas ruinas moras, al pie de estas
mezquitas con arabescos cargados de años, se desarrolla la vida original de un
pueblo exótico. Las jóvenes tienen el aire entre atrevido y orgulloso,
maldición para el extranjero que se adentra en sus dominios, las navajas están
afiladas y los temperamentos ardientes. Se juega y se canta acompañándose de
la guitarra; en este barrio el gitano es el rey bajo el cielo azul, nadie viene
a estorbarle, y por la noche apenas se escucha a través del Guadalquivir la
voz lastimera del sereno que da las horas. La Sevilla de la margen izquierda
del Guadalquivir es la Sevilla poética, la que da nombre a las historias de
escalas de cuerdas en Don Juan; sus casas son bajas, de uno o dos pisos, adornadas
con balcones y miradores llenos de flores; es aquí donde las sevillanas pasan
el día, flores recién cortadas en el cabello, mirando hacia la calle a los
jóvenes que pasan y que levantan los ojos hacia la novia. El novio es el
hombre de sus pensamientos. Este flirteo dura mucho tiempo, ya que las
sevillanas son orgullosas y sabias, fieles hasta la tumba, y quieren poner a su
amante a prueba. Así que, tras años de este cortejo, la sevillana pasa a
pertenecer a su amante; si el padre y la madre están de acuerdo, el matrimonio
será cosa hecha, si no surgen complicaciones familiares. Y ahora veamos el
aspecto de Sevilla. Todas las casas disponen de un patio en el que borbotea una
fuente, un chorro de agua rodeado de umbelíferas; entrando hacia el interior de
la ciudad encontramos la gran catedral, y un amasijo de las construcciones más
originales del mundo. Desde la torre de la Giralda, planea la vista sobre esta
gran ciudad tan singular y curiosa.
A
través de las Españas; Auguste Meylan; Introducción, traducción y notas de
Máximo Higuera Molero; Madrid, Trifaldi, 2018.
martes, 5 de marzo de 2019
Efemérides literarias, marzo.
EFEMÉRIDES LITERARIAS/ CENTENARIOS DE 2019
06
de marzo de 1619, nace Cyrano de Bergerac, escritor francés.
13 de marzo de 1919, muere Fricis Barda, poeta letón.
23 de marzo de 1819, muere August von Kotzebue, dramaturgo alemán.
24 de marzo de 1919, nace Lawrence Ferlinghetti, poeta y editor norteamericano.
27 de marzo de 1919, nace Vicente Gaos, poeta español.
28 de marzo de 1919, nace Alain Bosquet, literato francés.
13 de marzo de 1919, muere Fricis Barda, poeta letón.
23 de marzo de 1819, muere August von Kotzebue, dramaturgo alemán.
24 de marzo de 1919, nace Lawrence Ferlinghetti, poeta y editor norteamericano.
27 de marzo de 1919, nace Vicente Gaos, poeta español.
28 de marzo de 1919, nace Alain Bosquet, literato francés.
lunes, 4 de marzo de 2019
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