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martes, 22 de diciembre de 2015

Fernando Iwasaki



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UN MILAGRO INFORMAL



     Fernando Iwasaki (Lima, 1961) es un escritor, dueño de una amplia producción literaria, en sus más diversas facetas: ensayista, flamencólogo, cronista de televisión, aunque esencialmente, es narrador. En su anterior entrega, Libro de mal amor (2001), reunía una  colección de fracasos amorosos que el autor se jactaba haber sufrido a lo largo de su adolescencia y juventud. En aquel libro mostraba el dominio de una prosa desenfadada, justa en su medida, capaz de interesar en esos asuntos que apenas debieran tener importancia alguna, pero repletos de un sarcasmo que van más allá de la diversión unidimensional a que estamos acostumbrados en la sociedad contemporánea. Quizá en los cuentos que ahora publica, Un milagro informal (2003), un valiente Iwasaki, ofrece un salto mayor en su narrativa breve. Su empeño es más contundente, rico en una suerte de mestizajes que van desde el tratamiento exquisito del lenguaje, con recurrentes giros del acervo lingüístico natal, el aprovechamiento inteligente del humor y la ironía, hasta conseguir el cálculo preciso en el metraje de la acción y de sus consecuencias formales.
      Catorce cuentos nos sirven para abrir el apetito en la narrativa breve de Fernando Iwasaki, publicada de forma dispersa hasta el momento. Unos relatos que se desarrollan entre el espacio habitual del género y algunos otros de mayor extensión para facilitar que la acción y el tratamiento consigan la efectividad deseadas. Preferimos, no obstante, la brevedad y la precisión de algunos de ellos, por encima de las nouvelles que restan interés al conjunto. Eso sí, la maestría roza la perfección en textos como «Hawai, cinco y medio» o «La otra batalla de Ayacucho» porque, en ambos, el autor, ofrece dos tiempos sincronizados magistralmente; la visión del abuelo y el nieto ante el arte de la guerra y con un puñado de soldaditos de plomo, en este último, o las sensaciones variadas que se ofrecen al describir las reservas personales que mantiene una prostituta al iniciar a unos jóvenes alocados y la sumisión final de la meretriz cuando es capaz de inventar otro juego para sus enrevesados placeres adolescentes. Algo semejante ocurre con «A Troya, Helena» que aborda el tema de los convencionalismos sociales y las insatisfacciones eróticas de un matrimonio burgués, capaces de mantener su rutina diaria después de una fugaz aventura amorosa. Otros relatos, sin embargo, van mucho más allá de la ironía expresada, el sarcasmo, la ternura o la bondad humanas y muestran un espléndido despliegue de medios y de ingenio para contar, desde la versatilidad del lenguaje o la ambientación, por ejemplo sobre el mundo satánico de muchos de los más importantes grupos de rock de las últimas décadas, como se describe en «Rock in the Andes», para ir descubriéndonos los mensajes cifrados en las letras de sus canciones, la devoción de sus autores respecto a Satán y su demoníaca imaginería. Por estas páginas desfilan Rolling Stone, Beatles, Led Zeppelin, Electric Light Orchestra, AC/DC y el mismísimo John Lennon, en persona. Iwasaki perfila, perfectamente, las diferentes actitudes humanas en su relatos, calcula sus posibilidades de invención, y se muestra en esta colección el mejor narrador de relatos hasta el momento.












UN MILAGRO INFORMAL
Fernando Iwasaki
Alfaguara, Madrid, 2003

lunes, 21 de diciembre de 2015

Desayuno con diamantes, 66



PARA UNA TEORÍA DE LA NARRATIVA

    Nuevas aportaciones para desarrollar una nueva Teoría de la Narrativa. Se publica un Diccionario de Teoría de la Narrativa (Editorial Alhulia, 2003), bajo la dirección de José R. Valles Calatrava.



     La narratología constituye hoy un dominio teórico tan científico como vasto y presupone un campo de trabajo que incluye una amplia variedad de marcos y líneas metodológicas que, con el paso del tiempo, han generado una amplia diversidad de conceptos y de terminologías. En realidad, la teoría se concibe como el estudio de la naturaleza, la forma y el funcionamiento de la narrativa. Es esta esa nueva teoría que Tzvetan Todorov proponía, en 1969, definida como la ciencia que se ocupaba de formular las relaciones entre los textos narrativos, la narrativa misma y la historia. Escribir sobre narratología toda una Teoría puede resultar un estimulo lo suficientemente atractivo como para que, todo un equipo universitario, realice sus trabajos en el terreno de la evolución que esta ciencia ha experimentado durante los últimos años. El fruto de esa impagable labor se concreta en un Diccionario de Teoría de la Narrativa (2003) que el profesor almeriense, José R. Valles Calatrava, como director y coordinador, junto a Francisco Álamo y un grupo de investigación, ponen en las manos de los interesados y supone, visto el grueso volumen, la aplicación y la teoría de una línea científica que ha ido surgiendo en las últimas décadas. Una teoría que se inscribe en esa variedad de marcos, modelos y líneas metodológicas que han dado lugar a toda una serie de nomenclaturas y nociones en los diversos campos de los estudios literarios del género. 


Teoría Narrativa en el siglo XX

      El Romanticismo aportó una nueva visión en los ámbitos literarios y narratológicos que fructificarían en el futuro de ese amplio panorama del siglo XX; es decir, tras  una ideología positivista, paralela al historicismo que conllevaría una reacción contra el  biografismo, el psicologismo y el determinismo, se muestra interés por el estudio de un «método» y lo que serían las bases «científicas» de una auténtica teoría de la Literatura y de la Narratología, en particular. Bien es sabido que la novela en la segunda mitad del XIX había quedado constituida de una forma sólida y a las primeras nociones teóricas habían seguido cuestiones en torno a cómo separar conceptos como Realismo y Naturalismo, a los que seguirían otros esfuerzos por superar  concepciones que se consideraban caducas para llegar a los primeros años del siglo XX. Se buscaron nuevos derroteros narrativos en sincronía con las vanguardias y su propensión a superar el «realismo», tal vez con una nueva «nivola» que, más centrada en los personajes, como afirmaba Unamuno, renovase el género. Teorías psicoanalíticas, junguianas, lacanianas, sociológicas y marxistas, lukasianas, estructuralistas, incluso teorías lingüísticas y semióticas aplicadas a la narrativa se han ido sucediendo a lo largo de las últimas décadas y todo ello para mostrar los modelos teóricos de la reflexión metanarrativa que nos llevarían a los novelistas y movimientos del formalismo ruso, la estilística, la escuela de Bajtín o la tradición anglosajona y las tendencias críticas y expositivas contemporáneas que incluyen desde el feminismo hasta la fenomenología y la hermenéutica.



Diccionario de Teoría
               
     Un libro como el Diccionario de la Teoría de la Narrativa, en palabras de su propio director, es heredero del Diccionario de Narratología de Carlos Reis y Ana Cristina M. Lopes, publicado en Coimbra en 1987 y de A Dictionary of Narratology, de Gerald Prince, editado por la Universidad de Nebrasaka, 1987. Supone, no obstante, un paso adelante porque se trata de la primera monografía realizada en el ámbito hispánico y añade aspectos diferenciadores con respecto a sus predecesores, es decir, ese carácter especializado aunque no se concreta, exclusivamente, en un diccionario, sino que el volumen de términos estudiados y anotados es mayor que en los anteriores, más de mil entradas; por último, la estructura resulta novedosa en su organización, tanto histórica, como analógica y alfabética. Por otra parte, se concibe que la génesis y el uso de determinados conceptos están ligados a una serie de perspectivas teóricas previas (de aquí la importancia de un amplio capítulo dedicado a la «historia») y a sus propuestas metodológicas de análisis, incorporando un corpus lexicográfico de términos originarios o usuales de ese formalismo apuntado, del estructuralismo o la lingüística y la semiótica.
   El marco hispánico obliga a incorporar los términos vinculados a la teoría o la reflexión sobre la narrativa que han utilizado autores como Baquero, Bobes, Gullón, Pozuelo o Villanueva. De igual forma se han incluido una nómina de autores, novelistas, que han generado conceptos y que se pueden consultar como entradas del diccionario; por ejemplo, señalan los autores, la noción de Valle-Inclán de toboganes de pensamiento, la tesis de la apertura del cuento de Cortázar, la oposición unamuniana entre personajes agónicos y rectilíneos, las ideas sobre la función-novela de Alfonso Reyes, sobre la poética de las variaciones de Roa Bastos o la propuesta de Francisco Ayala sobre el autor/lector ficcionalizado.
    Para ofrecer una idea de la importancia de semejante manual, un concepto como cuento, se relaciona en el diccionario con apólogo, balada, ejemplo, fabliau, fábula, lay, leyenda, mito, patraña, épica, novela, novela corta, escritura, hipertexto, intertextualidad, narración, narrativa natural, oralidad, relato, apertura, tesis, efecto, unidad, epifanía, iceberg... y se define como término proveniente del latín «computare» y se le dedican cuatro páginas, distinguiendo y caracterizando sus rasgos fundamentales. Lo mismo ocurre con el término novela, relacionado con narración, narrativa, relato, cuento, épica, novela corta, novelesco, géneros, novela, novela épica-dramática-lírica, acuñándosele el término de «novela» en el ámbito hispánico frente a «roman» francés y alemán, «romanzo» en italiano y «novel» en inglés, aunque su origen está en el término novella del italiano del XVI. O narrativa y narratología clasificados y definidos como épica, géneros narrativos, narración, narrado, relato o gramática narrativa, narración, narrado/narrante, narratividad, como teoría para designar la nueva teoría de la narración literaria de la que se ocupaba el estructuralismo francés y definida por Bal como «la ciencia que procura formular la teroría de las relaciones entre texto narrativo, narrativa e historia».
   Significativamente, la obra que se concibe para especialistas en el tema, contribuye así a popularizar conceptos y términos tan concretos como narratología que se combina con otros ámbitos como la sociología, la crítica, el psicoanálisis, la pragmática y la fenomenología. El libro queda dividido en una primera y amplia parte histórica, en la que se ofrece al usuario una síntesis de los principales conceptos generados en la pasada centuria en el estudio y análisis de la narrativa desde los diferentes marcos teóricos. Ofrece por consiguiente, una visión de la historicidad y una dimensión ideocultural y social de los fenómenos tanto literarios como metaliterarios; el propio diccionario de Teoría de la Narrativa incluye una parte Analógica en la que se organizan los distintos términos según campos conceptuales y en redes asociativas y jerárquicas;  y el diccionario de teoría de la Narrativa o parte alfabética donde se relacionan las voces que se describen. La obligada cita de muchos autores y muchas obras conlleva una agilización de su lectura porque por estas páginas desfilan los nombres de Alarcón, Clarín, Ayala, Azorín, Baroja, Cela, Cortázar, Delibes, García Márquez, Goytisolo, Marías,  Marsé, Martín Santos, Mendoza, Orejudo, Pérez Reverte, Sánchez Ferlosio, Semprún, Unamuno, Vargas Llosa o Vázquez Montalbán, autores que, como ejemplo de buena literatura, justificarían adentrarse en las páginas del libro y en el mundo de la literatura. La terminología es explicada en sus entradas con una habilidosa claridad que propende a no exigir, demasiado al lector, y, sobre todo, muestra un dominio de la técnica por parte del equipo elaborador. Se añade una amplia y selecta bibliografía de referencias, diccionarios y compilaciones estudiadas, además de la relación de obras literarias citadas a lo largo de las más de 600 páginas de erudición.


domingo, 20 de diciembre de 2015

Caricaturas



Caricatura. Es, junto con el dibujo realista, la modalidad de imagen periodística más antigua que se conoce. Ha sido desde el comienzo de la historia un tipo de representación exagerada de unos personajes o de unos hechos con el fin de poder trasmitir un mensaje, una idea, la mayoría de veces sarcástica sobre una cuestión determinada. Es por este motivo que desde siempre, el hombre recurrió a realizar una serie de trazos bien expresivos, bien simbólicos, pero tremendamente simples con los que trasmitir ideas por medio de las imágenes y así llegar a un mayor número posible de espectadores a los que convencer de tales ideas.

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sábado, 19 de diciembre de 2015

Josan Hatero



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TU PARTE DEL TRATO



     Nuestra vida se justifica con una excesiva profusión de explicaciones y, en proporción semejante, con no menos silencios. También por algunas alusiones y otros tantos registros, computo en suma de toda una existencia para poder sobrevivir a lo cotidiano. Existen ciertas maneras de vivir que eluden los grandes protagonismos y cuyo refugio es el anonimato más absoluto e, incluso, son éstas actitudes que se sirven del amparo de la soledad o sufren el estigma de la incomunicación. Ocurre en muchas de las historias que se cuentan en nuestra literatura actual porque, entre otras cosas, esta es una actitud que pretende reescribir, una y otra vez, década tras década, una literatura que nunca deja de ser original.
    Josan Hatero (Barcelona, 1970) sabe eludir las explicaciones que exigiría una profunda reflexión sobre las cosas y en su libro, Tu parte del trato (2003), además de pasar de  lado por ciertos asuntos, preconiza esa epidemia que asolará a nuestra sociedad en los próximos años. Y así lo explica Hatero en uno de sus relatos más sorprendentes, «Aplicar tarifas habituales». Una joven solicita a un taxista que la lleve a la estación de autobuses y, una vez allí, esta le pide que tenga la amabilidad de esperar los cinco minutos que restan hasta que salgar el autobús y la despida en el andén. Nunca se había escrito, en la brevedad del argumento, tan sutil y llanamente sobre la soledad, y así como lo exige el trato sobre la naturaleza humana y sus circunstancias. No sorprende, pues, la nimiedad de las historias contadas por el joven narrador catalán y el desconcierto que provocan en el desarrollo de los argumentos tanto en sus protagonistas como en los lectores que viven sólo una pequeña parte de esa instantánea existencia y nunca los sucesos posteriores de unos relatos que se desarrollan de una manera incomprensible. Muchos de los argumentos de Hatero no responden a nada pero abren muchas preguntas que, de igual forma, no parecen tener respuesta. Esa es la habilidad del joven narrador, también es su mejor apuesta por los cuentos cuyas leyes bien conoce y domina. Su mirada única representa los desencuentros de una sociedad poco proclive a la esperanza y en eso radica su actualidad, actitud que le lleva a la sustancialidad misma de la literatura como ha venido ocurriendo en las últimas generaciones cuya excelencia permite una y otra vez su lectura.









TU PARTE DEL TRATO
Josan Hatero
Debate, Madrid, 2003

viernes, 18 de diciembre de 2015

Gustavo Martín Garzo



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TRES CUENTOS DE HADAS



     Desde la iniciática o extraña novela Luz no usada (1985), el vallisoletano Gustavo Martín Garzo (1948), Premio Nacional de Narrativa en 1994, Premio Miguel Delibes, en 1995 y Premio Nadal, en 1999, hasta en su última entrega, Tres cuentos de hadas (2003), afirma que «no hay nada, si se desea con suficiente fuerza, que no llegue a cumplirse». Quizá, por esto, a lo largo de la historia de la Humanidad, siempre han sucedido hechos extraordinarios para contar. Martín Garzo  reúne en este libro tres historias en las que, de alguna manera, hadas bondadosas y hadas malvadas, se sirven de su arte para cambiar el curso de una vida. «El vuelo del ruiseñor», «El hada que quería ser niña» y «El príncipe amado» son tres historias atípicas en medio del mundo mágico de bosques frondosos, árboles milenarios, duendes y elfos, gnomos y hadas, porque lo que se cuenta en estos cuentos es más bien la parte triste de una historia en la que realidad y ficción se mezclan para relatar, en el primero de ellos, el episodio de una niña cuya madre muere y cuyo consuelo le llega a través de un ruiseñor, capaz él mismo a su vez de sacrificarse, para posteriormente salvarle la vida; o la de un hada caprichosa y envidiosa de la vida humana que observa cómo se ahoga una niña y posteriormente habita en el cuerpo de ésta para hacer feliz a la desesperada madre; y, el más extenso, la historia de un labrador que tanto desea a una hija y un día descubre una cesta abandonada en la puerta de su casa: una niña que no llora y cuando es mayor logrará hacerse amiga de un dragón y posteriormente casarse con un príncipe pero que, como en el resto de las historias que cuenta Martín Garzo, acabará sorprendentemente mal. Quizá porque, como ha declarado el autor en otras ocasiones, «la literatura infantil y juvenil no tiene que rehuir el conflicto». Las ilustraciones de Gabán para Tres cuentos de hadas son especialmente plásticas y muy adecuadas al texto.









TRES CUENTOS DE HADAS
Gustavo Martín Garzo
Ilustraciones de Jesús Gabán
Madrid, Siruela, 2003; 131 págs.


jueves, 17 de diciembre de 2015

Juan Goytisolo



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TELÓN DE BOCA



     Juan Goytisolo (Barcelona, 1931) consigue, una vez más, sorprender a propios y ajenos con una obra de difícil clasificación, uno de esos libros que más se ajusta a un relato, por su extensión, a unas breves memorias por su contenido, a un pequeño ensayo por su tratamiento o, tal vez, a una suerte de ensueño porque, en Telón de boca (2003), confluyen algunos de sus motivos anteriores elaborados en obras como Señas de identidad o Coto vedado. Incluso, muestra perspectivas que nos llevarían a pensar en una síntesis personal o autobiográfica de un pasado que incluye paisajes del niño antes de la guerra, el joven que fingía creer o el universitario mordaz capaz de recrear una memoria reciente, escrita como autoficción, que permite reconocer otros paisajes, incluidos algunos personajes, como el perfil de una mujer y de un hombre presentes, en realidad, un amor personificado, indiscutiblemente, en Monique Lange, la esposa del escritor, fallecida poco antes de la redacción de este libro, escrito con esa personalidad que caracteriza a un Goytisolo singular porque sólo así podemos justificar y entender la inusualidad de su último libro.
   Con Telón de boca Juan Goytisolo trata de exponer un testimonio literario que contiene mucho de elegía, en el que sobresale la forma empleada para este fin; es decir, la composición y los elementos empleados por el narrador. Estructuralmente es un texto compuesto por 38 fragmentos, divididos en cinco capítulos, sobriamente justificados por una confesión íntima que selecciona, por un lado modelos literarios trascendentales y, por otro, pasajes de un pasado que sintetizan la historia a contar, recurso para poder conseguir una economía de medios que justifique la propia exposición del narrador. El relato de una existencia que conlleva  una sucesión de injusticias, miserias, crueldades que serán identificadas por los lectores quienes, junto al narrador, vislumbran un final, tan propio como particular.
    Y sólo así podrá entenderse la visión expuesta en este libro que se concreta en «una colección de imágenes grisáceas, desesperadamente fijas». Estamos ante un Goytisolo para quien deja de tener sentido el paso del tiempo, lo efímero de este mundo, habitante de una humanidad que se repite, una y otra vez, en la barbarie y que se decanta por encontrar respuestas. Sólo así entendemos que sus reflexiones forman parte de una literatura universal que se sustenta en la belleza del mundo, mientras, desde tu terraza vislumbra un hermoso horizonte que incluye el Atlas marroquí y los fantásticos atardeceres del norte africano.











TELÓN DE BOCA
Juan Goytisolo
El Aleph, Barcelona, 2003

miércoles, 16 de diciembre de 2015

25.000

      Apenas hace unos días, he llegado a esa mágica cifra de las 25.000 visitas, una cantidad que me parece significativa porque, tal vez, los contenidos de este blog parecen ir conociéndose aquí y allá.