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martes, 11 de febrero de 2020

Eduardo Mendoza


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Una locura novelesca
              




       El negociado del yin y el yang (2019) nos devuelve a ese curioso, disparatado e irresponsable personaje, Rufo Batalla, que nos reconcilió con la literatura del sarcasmo y del humor, protagonista de una primera entrega, El rey recibe (2018) engarza con aquella porque nos remite a hechos conocidos y a ese singular pícaro que descubrimos los lectores. Un proyecto que, según Mendoza, se inscribe en una trilogía titulada genéricamente “Las tres leyes del movimiento”. Con Rufo Batalla vivimos algunos de los grandes acontecimientos del siglo XX, cuando cubría, en la Barcelona de 1968, como novato periodista, y por un extraño guiño del destino, la boda de un estrafalario aristócrata; ahora es un funcionario de la Cámara de Comercio en Nueva York, una ciudad soñada donde tiene un apartamento en un barrio elegante, un aceptable sueldo, poco trabajo, han pasado los años y estamos en 1975. La muere Franco y la del padre, obligan a Rufo a realizar un viaje fugaz para el sepelio, sopesa entonces la idea de regresar de forma definitiva porque, bajo ningún concepto, quiere perderse el devenir político de una España en tan interesante momento histórico tras los años de dictadura.
       La ciudad de los rascacielos ya no es tan emocionante, los conocidos y escasos amigos que tiene, han vuelto o han desparecido de su vida, carece de pareja, y una vez constatada su prolongada estancia inicia la mudanza y se dispone a un cambio de mentalidad, cuando, otra vez, se cruza en su destino, el príncipe Tukuulo, igual de enigmático como en sus intenciones anteriores, ejemplo de un astuto y seductor personaje que, sabemos, pretende el trono de Livonia, un país, un reino, un territorio, rodeado de varias repúblicas soviéticas. Si disparatada es su pretensión, más enloquecida será su misión para Rufo Batalla: viajar a Japón para entregar una carta, aunque tras su llegada al país del sol naciente, empieza la verdadera historia.
       A partir de este momento las peripecias de Rufo Batalla se inscriben en ese modelo narrativo de novela de aventuras, con el desenfado recurso del relato popular y del folletín, aunque el humor proporciona verosimilitud a las acciones y los personajes que se sumarán a los enumerados, muchos de presencia expeditiva y portadores de anécdotas particulares en el límite del disparate que, por definición, sostienen los relatos de intriga, y esa trama extravagante que los emplaza en una acción acumulando una serie de ocurrencias sorprendentes: aventuras en distintas geografías, gánsteres, el emporio de turismo sexual más abyecto, un temerario periplo en sampán o una red de narcotráfico que recicla los Cobra, los temibles helicópteros norteamericanos en la guerra de Vietnam, para trasladar droga, incluso una leprosería. Rufo, en tales circunstancias, funciona como testigo contemplativo de la vida, nunca como el auténtico héroe de un relato de acción, su papel es ver, no actuar, su mirada nos proporciona los datos más significativos de la realidad del momento, y facilita al lector esa colección de viñetas desencantada del mundo contemporáneo en los años setenta del pasado siglo.
       El negociado del yin y el yang otorga dimensión al concepto de novela histórica, amplia nuestra visión de la trilogía en un segundo volumen que presupone la evaluación escéptica del mundo con dosis de desencanto y melancolía porque Mendoza no sopesa cómo podría haber sido el tiempo pasado, muestra como fue, aunque en algunos episodios expone su propia rebeldía: la nostalgia del reencuentro de Rufo con su hermano bohemio en Alemania, las acertadas pinceladas del teatro del absurdo que escribe Agustín como una réplica inconformista al devenir histórico cuyos tristes efectos refleja la novela. La amenidad de los sucesos, la fluidez de la estrambótica anécdota general, la ironía que apela a un lector activo e inteligente, la excelente prosa conversacional, y esas legítimas trampas de un gran narrador convierten el libro en una propuesta seria y reflexiva, en una locura novelesca.





EL NECOCIADO DEL YIN Y EL YAN
Eduardo Mendoza
Barcelona, Sexi-Barral, 2019



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